Una exposición itinerante entre el Castro de Viladonga y la Domus del Mitreo conmemora el 25º aniversario de la declaración de la fortaleza romana como Patrimonio Mundial
La historia de la Lucus Augusti romana se engalana para celebrar un cuarto de siglo de reconocimiento universal. El Museo del Castro de Viladonga, en el municipio de Castro de Rey, acoge desde ayer y hasta el próximo 31 de enero la exposición conmemorativa ā25 aƱos de la declaración de la Muralla de Lugo Patrimonio de la Humanidadā. Una muestra que, mĆ”s allĆ” de su valor divulgativo, simboliza un diĆ”logo cultural entre dos yacimientos emblemĆ”ticos de la provincia: el mundo castreƱo y la impronta urbana de Roma.
La iniciativa, fruto de una colaboración entre la ConsellerĆa de Cultura, Xestión do Territorio e Vivenda āa travĆ©s del Museo de Viladongaā y el Museo da Domus do Mitreo, perteneciente al Campus de Lugo de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), busca Ā«difundir el extraordinario valor histórico, cultural y socialĀ» del monumento lucense, segĆŗn explican sus organizadores. La exposición nace con vocación itinerante, estando prevista su posterior inauguración en la Sala de Exposiciones de la Domus del Mitreo, en la ciudad de Lugo, para asegurar una mayor difusión pĆŗblica.
Un viaje en doce paneles
La propuesta expositiva se articula en doce paneles informativos que combinan textos rigurosos con un amplio y sugerente material grĆ”fico. Este recorrido visual y didĆ”ctico ofrece una visión holĆstica de la fortaleza romana mejor conservada del mundo. Los contenidos abordan desde el contexto histórico de su construcción en el Bajo Imperio Romano (siglo III d.C.) hasta su evolución a lo largo de los siglos, pasando por las tĆ©cnicas y materiales de su edificación, sus funciones defensivas y simbólicas, y el profundo impacto urbano que ha generado en la trama de la ciudad, con la que mantiene una relación Ćŗnica de simbiosis.
Uno de los apartados mÔs destacados se centra en las intervenciones y restauraciones recientes, subrayando el compromiso continuado por la conservación de un bien que, desde el 30 de noviembre del año 2000, forma parte del selecto catÔlogo de la UNESCO. «No solo celebramos un aniversario; reivindicamos la vitalidad de un monumento vivo que es seña de identidad de todos los lucenses y un faro cultural para Galicia», señaló un portavoz de la organización durante la presentación.
Un puente entre dos mundos
La elección del Museo do Castro de Viladonga como primera sede no es casual. Instalado sobre un poblado fortificado de la Edad del Hierro que perduró durante la romanización, el museo representa el sustrato cultural sobre el que se asentó el poder de Roma. Alojar aquĆ una exposición sobre la Muralla de Lugo āmĆ”xima expresión del poder imperial y del proceso urbanizadorā establece un diĆ”logo arqueológico de enorme riqueza. Ā«Permite al visitante comprender la transición, el encuentro y a veces la superposición de dos mundos: el indĆgena castreƱo y el romano imperialĀ», explica la directora del museo.
La exposición, de entrada gratuita durante el horario habitual del Museo do Castro de Viladonga, se presenta como una cita imprescindible para escolares, turistas y, en general, para cualquier persona interesada en profundizar en la huella que Roma dejó en el noroeste peninsular. Es una invitación a recorrer, a travĆ©s de imĆ”genes y palabras, los mĆ”s de dos kilómetros de perĆmetro de una Muralla que, tras 25 aƱos como Patrimonio de la Humanidad, sigue desafiando al tiempo y contando historias.

