La psicóloga y cantante sevillana lanza un espacio gratuito para combatir el agotamiento emocional femenino desde el mindfulness y la autocompasión
Mientras millones de españolas tararean “Sopa de amor” o “Cómo me las maravillaría yo”, pocas imaginan que una de las vocalistas del grupo Siempre Así también ejerce como psicóloga y, desde hace años, atiende en consulta a mujeres rotas por dentro. No por una tragedia concreta, sino por la acumulación silenciosa de días sin pausa. Sandra Barón (Sevilla, 1970) ha decidido unir sus dos vocaciones en un proyecto pionero: la Sala de Descanso Mental, un espacio online gratuito dirigido a mujeres que han normalizado el agotamiento emocional.
“Mantener familias, trabajos, relaciones y expectativas nos ha llevado a vivir en alerta permanente. En ese contexto, descansar la mente ya no es un lujo, es una necesidad básica”, explica Barón, que desde hace años compagina su carrera sobre los escenarios con su faceta como terapeuta.
La iniciativa surge de un diagnóstico recurrente que la psicóloga observa tanto en consulta como en su entorno. Mujeres que duermen mal, que se sientan a descansar pero no desconectan, que confunden la calma con la ausencia total de pensamientos. “Muchas creen que descansar es dejar la mente en blanco, y eso no es realista. El problema no son los pensamientos, sino la relación que tenemos con ellos”, subraya.
Más allá de la meditación: herramientas para el ruido diario
Frente a la industria del bienestar que vende soluciones exprés, la Sala de Descanso Mental propone algo menos fotogénico pero más efectivo: aprender a habitar el presente sin necesidad de huir de él. A través de sesiones de mindfulness guiado, escritura consciente y prácticas de autocompasión, las participantes no buscan “arreglar” nada, sino cambiar el vínculo con su propio malestar.
“Si no sabemos bajar el enredo de pensamientos cuando aparecen los momentos difíciles, la relajación se queda en algo puntual”, advierte Barón. La iniciativa está pensada especialmente para mujeres que no desean iniciar un proceso terapéutico formal, pero necesitan un lugar donde parar, respirar y empezar a tratarse con más amabilidad.
El origen personal de un propósito colectivo
Sandra Barón no habla desde la teoría, sino desde la experiencia encarnada. Antes de la pandemia abrió un blog dirigido a mujeres mayores de 40 años que nunca habían aprendido a cuidarse emocionalmente. Pero fue su propio proceso de enfermedad, al superar un cáncer de cavum en 2017, lo que transformó su enfoque profesional.
Fue entonces cuando descubrió el mindfulness como una herramienta para atravesar el tratamiento sin desarrollar un trastorno psicológico incapacitante. “Mi propósito es que las mujeres no tengan que atravesar una experiencia dolorosa para darse cuenta de que la vida ocurre en el presente, no en una mente que anticipa y sufre”, reflexiona.
Una comunidad que crece en silencio
Lo que comenzó como acompañamientos individuales y grupales se ha convertido en una comunidad online en crecimiento. En la Sala de Descanso Mental no hay expectativas ni exigencias. No se pide a las asistentes que sean productivas, ni siquiera que se relajen. Solo que estén.
“Muchas llegan diciendo ‘no puedo más’. Y se sorprenden cuando les digo que no tienen que hacer nada, solo permitirse estar. Durante años nos han enseñado que cuidarse es un premio que hay que ganarse. Aquí no”, concluye Barón.
En un mundo que exige a las mujeres ser eficientes incluso en su tiempo libre, esta sala virtual se presenta como una pequeña revolución silenciosa: la de permitirse, por fin, no hacer nada. Y descansar.

