16/05/2026

La batalla por las Diputaciones (Lugo): el PP afila las calculadoras para asaltar la Diputación de Lugo y desbancar al bipartito en 2027

La mayoría absoluta del PP en el organismo provincial depende de un puñado de votos en tres partidos judiciales clave. A solo 435 sufragios de lograr el diputado que le falta en la capital, los populares ven factible arrebatarle al PSOE una institución que gestiona más de 135 millones de euros. El bipartito (PSOE-BNG) resiste con la soga al cuello, obligado a contener la hemorragia en todos los frentes mientras lidia con sus crisis internas

A falta de poco más de un año para las elecciones municipales de 2027, en la sede provincial del PP de Lugo las calculadoras no descansan. Y es que los números, fríos y matemáticos, dibujan un escenario que hace soñar a los populares con recuperar el control de la Diputación, un feudo que se les resiste pero que, según todos los indicios, está más cerca que nunca. El objetivo es ambicioso pero tangible: arrebatarle la mayoría al bipartito que forman PSOE y BNG, una coalición que se sostiene por un solo diputado de ventaja.

El mapa electoral de la provincia, analizado partido judicial por partido judicial, revela que la diferencia es mínima. El PP, que actualmente cuenta con 12 diputados, necesita solo uno más para alcanzar la mayoría absoluta en un pleno de 25 escaños. Y ese diputado, ese ansiado asiento en el palacio provincial, está literalmente a unos cientos de votos de distancia.

El sistema de elección indirecta: por qué un voto al Concello vale doble

Para entender la magnitud de esta batalla, primero hay que comprender el peculiar sistema de elección de las diputaciones. A diferencia de los alcaldes, los diputados provinciales no se eligen directamente por los ciudadanos. Su designación se realiza por partidos judiciales. Tras las elecciones municipales, los concejales electos de cada partido en cada demarcación judicial son los encargados de elegir, entre ellos, a los diputados que les corresponden según un reparto proporcional basado en los resultados de las urnas. Es decir, el voto para el Concello decide, de forma indirecta pero determinante, el color de la Diputación.

En la provincia de Lugo, que no alcanza los 500.000 habitantes, se eligen 25 diputados. El reparto tras el 28-M de 2023 quedó fijado de la siguiente manera:

Partido JudicialDiputadosDistribución actual
Lugo12PP (6), PSOE (4), BNG (2)
Mondoñedo6PP (3), PSOE (2), BNG (1)
Monforte de Lemos2PP (1), PSOE (1)
Vilalba2PP (1), PSOE (1)
Chantada2PP (1), PSOE (1)
A Fonsagrada1PSOE (1)
TOTAL25PP 12, PSOE 10, BNG 3

Esta configuración otorgó el gobierno al bipartito de izquierdas (PSOE y BNG suman 13), dejando al PP con 12, a un solo paso de la mayoría.

Los campos de batalla: tres frentes, una misma obsesión

Para 2027, la estrategia del PP está clara: concentrar sus esfuerzos en arrebatar un escaño allí donde la diferencia es más ajustada. El análisis de los resultados de 2023 identifica tres partidos judiciales donde la distancia entre el bloque de derecha e izquierda es de menos de mil votos, convirtiéndolos en el epicentro de la tormenta política.

1. El partido judicial de Lugo: el corazón de la batalla (a 435 votos)

Es el partido judicial más grande, el que reparte 12 diputados, y el que concentra las mayores esperanzas del PP. En 2023, los populares obtuvieron 40.639 votos, lo que les dio 6 diputados. El PSOE, con 23.471, logró 4, y el BNG, con 14.739, se hizo con 2. La diferencia para que el PP arrebate un séptimo diputado al PSOE es de tan solo 435 votos, un escaso 0,48% del total de votantes de la demarcación.

Aquí, los populares juegan con una baza extra: la delicada situación interna del PSOE en el Concello de Lugo. La capital vive una crisis socialista sin precedentes, con tres alcaldes diferentes en un mismo mandato, una mala relación con sus socios del BNG y una imagen de desgobierno que, según las encuestas, allanaría el camino para una mayoría del PP en el ayuntamiento en 2027. Un triunfo en la ciudad de Lugo, sumado a esa mínima diferencia de votos, haría casi inevitable el ansiado séptimo diputado provincial.

2. Chantada: el 2-0 que vale una presidencia (a 503 votos)

Actualmente, este partido judicial reparte dos diputados: uno para el PP (con 7.685 votos) y otro para el PSOE (con 4.094). El objetivo del PP es claro: lograr un 2-0 que le daría, de facto, la mayoría absoluta en la Diputación. Para conseguirlo, necesita incrementar su ventaja sobre los socialistas en 503 votos. Es el segundo objetivo más factible y, sin duda, uno de los grandes frentes de batalla.

3. A Fonsagrada: la resistencia del PSOE en el rural (a 843 votos)

Un solo diputado se elige en este extenso pero poco poblado partido judicial. En 2023, el PSOE lo obtuvo con 2.383 votos, mientras que el PP se quedó en 1.540. La distancia es de 843 votos, la mayor de los tres focos, pero su peso específico es enorme. Aquí, el número de votantes es muy reducido (solo 4.534 personas ejercieron su derecho en 2023), lo que significa que esos 843 votos representan un 18,6% del electorado. Darle la vuelta es una gesta más complicada, pero no imposible.

La llave la tiene el Concello de A Fonsagrada, un histórico bastión socialista. En 2019, el PSOE estuvo a punto de perderlo, empatando con el PP y teniendo que recurrir al apoyo del BNG para gobernar. Si en 2027 el PP consiguiera arrebatarle la alcaldía, el diputado provincial rotaría automáticamente, consumando la caída del bipartito.

El factor X: Monforte y el «caso Tomé»

Más allá de los márgenes ajustados, existe un escenario de incertidumbre en el partido judicial de Monforte de Lemos. Aquí también se reparten dos diputados (PP y PSOE), pero la diferencia es mayor (PP: 8.249 votos, PSOE: 7.334), requiriendo el PP un aumento de su ventaja de un 30%. Sin embargo, el foco no está tanto en los números como en el nombre propio de José Tomé, actual alcalde de Monforte.

Tomé, que gobierna con mayoría absoluta, se encuentra actualmente apartado del PSOE. Los indicios apuntan a que el partido podría «reintegrarle» en sus filas de cara a 2027 para evitar una catástrofe, pero la herida sigue abierta. El peor de los escenarios para los socialistas sería que Tomé decidiera presentarse bajo otra marca, lo que fragmentaría el voto de izquierdas y entregaría en bandeja ese diputado provincial al PP. En Monforte, más que la movilización del voto, importa la resolución de una guerra civil interna.

Los otros frentes: Vilalba y Mondoñedo, el largo plazo

En partidos judiciales como Vilalba (donde el PP necesitaría una ventaja de 2.526 votos para lograr el 2-0) o Mondoñedo (el segundo en importancia, con 6 diputados, donde la distancia con el PSOE es de 6.703 votos), la remontada se antoja más compleja a corto plazo. Sin embargo, el PP no los descuida. La recuperación de plazas simbólicas en la Mariña, como el gobierno de Viveiro, alimenta la esperanza de un crecimiento que, aunque no sea decisivo en 2027, podría cimentar mayorías futuras.

El premio: gestionar más de 135 millones de euros

La batalla no es baladí. Quien gobierne la Diputación de Lugo tendrá en sus manos la gestión del presupuesto para 2026, que asciende a 135,2 millones de euros. Una cantidad que crece un 3,7% respecto al año anterior y que supone el mantenimiento de la red viaria provincial (más de 27 millones), las subvenciones a los ayuntamientos (22,25 millones en cooperación) y un sinfín de transferencias y políticas de empleo que llegan a cada rincón de la provincia. Controlar la Diputación es, en esencia, controlar el latido económico y social del rural lucense.

Conclusión: una legislatura agónica y un 2027 decisivo

El bipartito PSOE-BNG vive una situación agónica. Conscientes de que no pueden permitirse un solo tropiezo, deben resistir en todos los frentes simultáneamente. Pero la presión es asimétrica: mientras el PP puede concentrar sus recursos en asaltar los castillos mejor situados (Lugo y Chantada, sobre todo), los partidos del gobierno provincial deben guerrear en seis plazas distintas sin posibilidad de retirada.

A esto se suma la tendencia demográfica. Si el partido judicial de Chantada sigue perdiendo población, podría perder uno de sus dos diputados, que se desplazaría a la creciente demarcación de Lugo, muy probablemente para engrosar la mayoría del PP.

La batalla por la Diputación de Lugo ya ha comenzado, mucho antes de que se abran las urnas en 2027. El PP ha puesto toda la carne en el asador para conquistar la joya de la corona, explotando las debilidades de un PSOE dividido y un BNG con poco margen de crecimiento. La política gallega contiene la respiración mientras 435 votos en la capital y 503 en Chantada deciden el futuro de una provincia entera.

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