Los residentes alertan de que un socavón en la calzada puede colapsar en cualquier momento, mientras el Concello solo responde con vallas provisionales
La paciencia de los vecinos de los barrios de Casas Vellas y Ponte Romai, en Lugo, se agotó hace meses. Desde septiembre del año pasado, quienes residen y transitan por el cruce que conecta con la rúa da Soidade conviven con dos realidades que consideran inaceptables: un vertedero de aguas fecales que fluye sin cesar hacia el río Rato y un gran socavón en la calzada que amenaza con tragarse la carretera de un momento a otro.
Lo que comenzó como una avería en un colector se convierte ya en una herida abierta en el barrio. «Estamos viendo cómo nuestros impuestos van a parar directamente al río», denuncia una vecina de la zona, que prefiere mantener el anonimato. «Y lo peor es que para ir a trabajar o llevar a los niños al colegio tenemos que pasar por una calle que está a punto de caerse. Pusieron unas vallas, pero eso no soluciona nada», añade.

La travesía, un paso habitual para acceder al polígono de Ceao, presenta un enorme agujero y grietas que, según los residentes, no han hecho más que agravarse con las últimas lluvias. «Esto es cuestión de tiempo. Pasa un camión pesado y puede ser un desastre», advierte otro vecino mientras señala la vía agrietada.
Ante la falta de respuesta efectiva por parte del gobierno local, la comunidad decidió organizarse. En los últimos meses, presentaron escritos tanto en el Concello de Lugo como en la Confederación Hidrográfica del Norte (CHN), el organismo competente en materia de aguas, para poner en conocimiento de las autoridades la gravedad de la situación ambiental y el riesgo para la seguridad vial. Su recompensa, por el momento, han sido unas vallas amarillas que delimitan la zona del socavón, pero que no solucionan ni la fuga de aguas residuales ni la inestabilidad del terreno.
El PP recoge el testimonio vecinal
Fue precisamente la insistencia de los residentes la que llevó al Grupo Popular a hacerse eco del problema. A través de una petición que presentarán en el próximo pleno, los populares reclaman al equipo de gobierno que actúe «de forma urgente».
Fuentes del PP criticaron ayer lo que califican como «pasividad» y «falta de gestión» por parte del gobierno local, subrayando la «incoherencia ambiental» de un ejecutivo que, dicen, «dice defender la naturaleza mientras permite que un vertido fecal llegue al río Rato durante más de medio año». Sin embargo, más allá de las críticas políticas, la formación puso el foco en la demanda vecinal, exigiendo una reparación integral del colector y las obras necesarias para «asegurar la vía» antes de que se produzca un accidente.
La situación vuelve a poner sobre la mesa el abandono que denuncian las asociaciones de barrio de los arrabales de la ciudad, que reclaman un mantenimiento más constante de las infraestructuras básicas. Mientras los grupos políticos se enfrascan en sus batallas en el salón de plenos, los vecinos de Casas Vellas y Ponte Romai continúan con su particular lucha diaria: vivir con el miedo a que el suelo que pisan ceda definitivamente y con la impotencia de ver cómo un río de la ciudad se contamina sin que nadie ponga remedio.

