La infraestructura, inaugurada hace tres años mañana, permanece cerrada sin fecha de reapertura mientras el coste de mantenimiento mensual supera los 27.000 euros
Mañana sábado se cumplen tres años desde la inauguración de las Caldas do Miño, uno de los proyectos estrella impulsados por el gobierno local con fondos europeos. Sin embargo, lo que se presentó como un equipamiento emblemático abierto los 365 días del año, permanece hoy cerrado sin una fecha de reapertura a la vista, sumido en una intermitencia que ha marcado toda su corta historia.
El proyecto, promovido por el PSOE local, supuso una inversión cercana a los 1,4 millones de euros. Su concebía como un espacio termal de referencia, pero la realidad es que en estos tres años su uso ha estado definido por sucesivos cierres y aperturas esporádicas que han dejado en evidencia las deficiencias en planificación, mantenimiento y gestión.

Fuentes municipales han confirmado que la instalación continúa sin actividad, mientras el coste mensual de su mantenimiento —cuando se encuentra operativa— ronda los 27.000 euros. Una cifra que, según diversos colectivos vecinales, resulta difícilmente asumible si no va acompañada de una continuidad en el servicio y un modelo de gestión claro.
“Fondos europeos infrautilizados”
En este contexto, el Grupo Municipal Popular ha salido al paso para denunciar que las Caldas do Miño se han convertido en un “ejemplo de infraestructura infrautilizada y sin rumbo”. Los populares advierten de que no existe ni un calendario concreto ni un plan de futuro para las instalaciones.
“Estamos asistiendo a una dinámica preocupante: proyectos financiados con fondos europeos que acaban cerrados o sin el uso para el que fueron concebidos. No es un caso aislado”, han señalado desde el PP, que han puesto el foco también en el carril bici, otra actuación financiada con fondos europeos que, a su juicio, “no tiene uso real”, mientras el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), aprobado por PSOE y BNG, “insiste en ampliarlo”.
“Si el PMUS prevé cuadruplicar este modelo, es lógico que haya preocupación entre los lucenses”, añaden.
Denuncia sobre el origen del agua y una propuesta sin respuesta
Otro de los puntos de crítica que esgrimen los populares es la propia naturaleza del proyecto. “Vendieron las Caldas como un balneario de aguas mineromedicinales cuando realmente funcionan con agua de la traída general. Tres años después, siguen sin cumplir la función para la que fueron creadas”, sostienen.
En enero de este año, el Grupo Municipal del PP presentó una propuesta para reorientar este tipo de proyectos “fracasados”, instando al gobierno local a estudiar alternativas compatibles con la normativa europea que permitan dar un uso real a espacios como las Caldas do Miño, evitando que continúen siendo “un gasto constante para los ciudadanos sin ofrecer ningún servicio”.
Reclamo de responsabilidad
Los populares han hecho hincapié en la necesidad de planificación, transparencia y responsabilidad en la gestión de los fondos públicos. “No se puede seguir haciendo proyectos sin garantizar su funcionamiento real ni su aprovechamiento por la ciudadanía”, han insistido.
Desde el gobierno local no se ha fijado aún una fecha definitiva para la reapertura de las Caldas, aunque anteriormente se había apuntado al mes de mayo como posible horizonte. No obstante, la incertidumbre persiste y el equipamiento, que se presentó como un activo turístico y social de primer orden, lleva tres años lastrado por la inestabilidad, sin que se vislumbre todavía un modelo de gestión que garantice su viabilidad.
Mientras tanto, las instalaciones permanecen cerradas, a la espera de que un proyecto que costó 1,4 millones de euros deje de ser un símbolo de oportunidad perdida.

