El mal tiempo obliga a trasladar al colegio una iniciativa que simulaba infracciones ecológicas como la pesca furtiva o la tala ilegal de árboles.
La programación con motivo de la Semana del Medio Ambiente en el CEIP Rosalía de Castro de Bóveda vivió una jornada muy especial, en la que el alumnado pudo experimentar en primera persona la importante labor de los agentes forestales. Aunque la previsión inicial era realizar un roteiro medioambiental en el área recreativa del Mao, el mal tiempo obligó a trasladar la actividad al interior del centro educativo, un contratiempo que no restó ni un ápice de emoción y aprendizaje a la jornada.
En esta iniciativa, los niños y niñas del colegio bovedense dejaron atrás sus cuadernos para convertirse por un día en auténticos agentes ambientales. Su misión: vigilar y supervisar a diferentes personas que cometían diversas ilegalidades contra la naturaleza. Entre las infracciones simuladas se encontraban la pesca de ejemplares que no cumplían las medidas legales, la tala no autorizada de árboles, la realización de plantaciones que podían provocar incendios y la caza ilegal.

Los pequeños agentes tuvieron que poner en práctica sus conocimientos y habilidades para solicitar permisos a los infractores, revisar la documentación y, en los casos más graves, decidir cuándo era necesario interponer una denuncia. De este modo, no solo aprendieron la normativa ambiental, sino que también desarrollaron valores como el respeto por los ecosistemas, la responsabilidad y el trabajo en equipo.
La actividad contó con la colaboración y el agradecimiento expreso del centro a Mónica, técnica del distrito de Monforte; a Pepe, técnico de Becerreá; así como a otros agentes medioambientales que participaron desinteresadamente en la jornada. Su presencia aportó un valor añadido, explicando al alumnado sus experiencias reales y resolviendo todas las dudas que surgieron durante el juego de roles.
De este modo, el CEIP Rosalía de Castro de Bóveda cierra una nueva edición de la Semana del Medio Ambiente con un balance muy positivo, reafirmando su compromiso con la educación ecológica y la concienciación desde las edades más tempranas. Y es que, a pesar de la lluvia, las ganas de cuidar el planeta no se mojaron.

