20/06/2026

El Arde Lucus también late al ritmo de los más pequeños con una exhibición de ecopercusión en la que participaron 270 escolares

El Arde Lucus, más allá de sus tradicionales recreaciones históricas y de su ambiente festivo, demuestra una vez más que tiene un corazón abierto a la innovación, a la educación y, sobre todo, a la infancia. En esta edición, la música y la conciencia ambiental se unieron en una de las propuestas más originales y emocionantes de la programación: una espectacular exhibición de ecopercusión que congregó a 270 niños y niñas de seis colegios de la ciudad.

Los centros educativos As Mercedes, Rosalía de Castro, Anexa, Nadela, Menéndez Pelayo y Sagrado Corazón fueron los protagonistas de esta actividad, que llenó de ritmo y color un espacio de la fiesta. Los pequeños músicos, con su energía y entusiasmo, demostraron que la música no entiende de materiales nobles, sino de creatividad e ilusión. Convirtiendo botes de pintura en auténticos instrumentos de percusión, los escolares ofrecieron una actuación vibrante que sorprendió y contagió a todos los asistentes.

La alcaldesa de Lugo, Elena Candia, acompañada por miembros del equipo de Gobierno, no quiso perderse esta muestra de talento y compañerismo. Durante su intervención, destacó la importancia de iniciativas que integran a los más pequeños en la vida de la fiesta y que fomentan valores fundamentales. «El Arde Lucus es de todos y para todos, y actividades como esta demuestran que el aprendizaje y la diversión pueden ir de la mano. Estoy muy agradecida a los centros educativos y al profesorado por su esfuerzo e implicación, y por supuesto, a los verdaderos artistas: estos 270 niños y niñas que nos han hecho vibrar», señaló la regidora.

Pero más allá de su indiscutible valor lúdico, la exhibición de ecopercusión tuvo un profundo componente educativo. A través de la reutilización de materiales cotidianos, la actividad sirvió para sensibilizar a los más pequeños sobre la importancia de la conciencia ambiental y la economía circular. Al mismo tiempo, la exigencia de coordinación y trabajo en equipo para mantener el ritmo conjunto reforzó el mensaje de que la colaboración es la clave para alcanzar objetivos comunes.

Con propuestas como esta, el Arde Lucus se consolida como una celebración que va más allá de la historia y la tradición, abriéndose a la participación de toda la ciudadanía e integrando perspectivas innovadoras que combinan cultura, educación y convivencia. La fiesta romana de Lugo no solo revive el pasado, sino que construye futuro, haciéndose cada vez más diversa, integradora y, como hoy, profundamente humana.

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