Ángeles Vázquez y Elena Candía presentan en la Plaza de Abastos una iniciativa con 1,8 millones de inversión y un mensaje claro: la bolsa de plástico tarda 500 años en degradarse.
La Plaza de Abastos de Lugo, corazón del comercio local y templo de la «materia prima» gallega, fue el escenario elegido este viernes para el lanzamiento de una campaña autonómica que busca un cambio de hábito tan necesario como urgente: dejar atrás el uso masivo de las bolsas de plástico. La conselleira de Medio Ambiente de la Xunta, Ángeles Vázquez, acompañada por la alcaldesa de la ciudad, Elena Candía, presentaron una iniciativa que combina concienciación ciudadana, apoyo al comercio local y datos rotundos sobre el impacto medioambiental.
«Hoy es un día importante, un día de concienciación«, afirmó Vázquez ante los comerciantes y representantes de las asociaciones del sector. La conselleira no dudó en calificar la Plaza de Abastos de Lugo como un lugar «ideal para mercar», destacando la calidad del producto y el esfuerzo de los trabajadores que, desde la madrugada, ponen lo mejor en los puestos. Pero más allá del elogio, el mensaje central fue de responsabilidad compartida.
Un objetivo europeo que ya se supera, pero no es suficiente
Galicia ya ha superado las metas marcadas por la Unión Europea. Según explicó la conselleira, en el año 2025 la comunidad alcanzó un 57,8% de reciclaje de envases, superando en ocho puntos el 50% exigido para ese periodo. Sin embargo, Vázquez fue tajante al señalar que el éxito no puede medirse únicamente en cifras de reciclaje: «No sirve solo con que acabemos reciclando, sino que hay que evitar el consumo masivo de plástico«.
La campaña, que se desarrollará a lo largo de todo el año con una inversión de 1,8 millones de euros, busca llegar a la ciudadanía con ejemplos cotidianos y comparaciones escalofriantes. «Una bolsa de plástico tarda unos 500 años en degradarse. Eso quiere decir que si Cristóbal Colón utilizara bolsas de plástico, ahí andarían todavía«, sentenció la conselleira, en un intento de poner en perspectiva la magnitud del problema.
Además, apeló a la responsabilidad climática: la producción de un kilo de plástico supone la emisión de 3,5 toneladas de CO2 a la atmósfera, un dato que vincula directamente el consumo de bolsas con el cambio climático.
La «vía E»: concienciación y reutilización frente al hábito del pago
La conselleira reconoció que la medida de obligar a pagar por las bolsas de plástico tuvo un efecto inicial, pero que «ya se ha convertido en un hábito». Por eso, defendió la necesidad de ir «por otra vía»: la de la concienciación.
«No se trata de tener cien bolsas de tela en casa, sino de tener una y reutilizarla de manera continuada», explicó Vázquez, haciendo hincapié en la proporcionalidad y la lógica del consumo responsable. La campaña, que hoy se replica en las plazas de abastos de las siete grandes ciudades gallegas, incluye el reparto de bolsas reutilizables como símbolo de un cambio que, según la conselleira, «ha de ser paulatino».
Apoyo al comercio local en tiempos de obra y Zonas de Bajas Emisiones
La alcaldesa de Lugo, Elena Candía, tomó la palabra para agradecer la implicación de la Xunta y para poner en valor el esfuerzo de los comerciantes de la ciudad, que atraviesan dificultades debido a las obras y a la adaptación a las nuevas Zonas de Bajas Emisiones. «Son gente muy trabajadora que lucha contra todo, pero que saben que van a tener en nosotros una administración colaboradora«, afirmó Candía.
La regidora destacó el papel dinamizador de la Plaza de Abastos como «elemento de referencia» que identifica el modelo de ciudad, y agradeció el apoyo de la Consellería en proyectos clave para el municipio.
El dato que invita a la reflexión
Para cerrar el acto, Ángeles Vázquez lanzó una comparación que busca quedarse en la memoria de los lucenses: «Estamos continuamente enchufando el móvil; eso equivale durante un año a una bolsa de plástico«. Con este tipo de ejemplos, la conselleira espera que la ciudadanía interiorice que «la compra de plásticos no es para el futuro, sino para nuestra salud y para la salud de las personas».
Galicia se marca como reto seguir mejorando estos datos de cara a 2026, pero el mensaje final fue claro: el cambio solo será posible con la implicación de comerciantes, clientes y administraciones. Como bien dijo la conselleira, «podemos planificar, pero al final siempre dependemos de las personas«.

