16/02/2026

El Ayuntamiento de Lugo «hace aguas»: los trabajadores denuncian privatización, precariedad y doble rasero del gobierno bipartito

La voz de la plantilla municipal resonó en el último pleno de enero, desvelando una crisis de gestión que afecta tanto a los servicios públicos como a las condiciones laborales de quienes los sostienen

El salón de plenos del Concello de Lugo se convirtió, en la sesión de enero, en la caja de resonancia de un descontento laboral prolongado y estructural. Representantes de los trabajadores municipales llevaron al corazón de la institución un duro alegato contra las políticas del gobierno bipartito (PSOE y BNG), acusándolo de gestionar con una doble moral que «hace aguas» ante las necesidades reales de la ciudad y de su propia plantilla.

El eje central de las protestas es la privatización encubierta o directa de servicios públicos esenciales. Los sindicatos denuncian que esta estrategia no solo merma la calidad del servicio al ciudadano, sino que erosiona los derechos laborales y la estabilidad del empleo público, en una contradicción flagrante con los discursos oficiales de defensa de lo público.

Estancamiento y perjuicio laboral

Uno de los puntos más graves es la parálisis absoluta en los procesos selectivos de personal. Las oposiciones y listas de empleo llevan años de retraso, habiendo incluso caducado en algunos casos. Esta situación genera una sobrecarga insostenible para la plantilla actual, perjudica la renovación y rejuvenecimiento de los servicios y crea un estado de incertidumbre e injusticia para cientos de aspirantes. Es una «parálisis culpable» que desatiende las necesidades básicas del municipio.

La crítica se volvió especialmente punzante al abordarse el caso de una trabajadora que, según denunciaron, sufrió presiones por parte de responsables del gobierno local. Este episodio sirvió para lanzar una acusación de gran calado: la práctica de un «feminismo de pancarta» por parte del ejecutivo. Es decir, la instrumentalización de la igualdad como eslogan, mientras se ignoran o vulneran los derechos de las empleadas dentro de la propia casa. La exigencia de que se elabore de una vez el Plan de Igualdad obligatorio subraya esta brecha entre el relato y la práctica.

Reivindicaciones pendientes de un gobierno «que hace aguas»

Más allá de las denuncias, los trabajadores reclaman soluciones concretas y largamente esperadas: el avance definitivo en la Relación de Puestos de Trabajo (RPT), el desarrollo de una carrera profesional que permita la promoción interna, y la clarificación de la jornada laboral. Son asuntos técnicos, pero fundamentales, que impactan directamente en la eficiencia de los servicios que reciben los vecinos y en la motivación de quienes los prestan.

La conclusión a la que llegaron los representantes sindicales es demoledora: la gestión actual «hace aguas». Esta expresión naval, que define un barco que no es estanco y se hunde, sintetiza la percepción de una administración local incapaz de contener sus propias contradicciones, de gestionar con previsión y de cumplir sus compromisos tanto con la ciudadanía como con sus empleados.

El pleno dejó en evidencia que, más allá de los debates políticos, existe una crisis operativa y de confianza en el Ayuntamiento de Lugo. El descontento de la plantilla no es un asunto menor; es el síntoma de una administración que, según sus propios trabajadores, navega sin rumbo claro, mientras las demandas sociales y laborales se acumulan en la sentina.

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