16/02/2026

El bipartito PSOE-BNG pierde su mayoría en Lugo tras la baja de la concejala Reigosa

La exsocialista, que acaba de darse de baja del partido, se convierte en voto llave en el pleno municipal tras distanciarse del ejecutivo de Fernández y los nacionalistas

El equilibrio político en el Ayuntamiento de Lugo ha entrado en una fase de máxima tensión tras la decisión de la concejala María Reigosa de darse de baja del PSOE, el partido por el que fue elegida. Reigosa, que ya había renunciado a sus competencias delegadas, da así un paso más en su distanciamiento del gobierno bipartito que lidera el alcalde Miguel Fernández (PSOE) y cogobierna con el BNG.

La ingeniera, que tomó posesión de su acta hace apenas unos meses, ha decidido romper formalmente con la organización que dirige a nivel nacional Pedro Sánchez y en Galicia José Ramón Besteiro. Sin embargo, mantendrá su acta de concejala, lo que la sitúa como el voto decisivo en un pleno municipal ahora fragmentado.

“Para poder votar en conciencia”, explicó Reigosa, que ha descartado por el momento apoyar una moción de censura pero reclama libertad de acción ante los próximos acuerdos plenarios. Con su movimiento, la composición del consistorio lucense queda transformada: el PP se consolida como primera fuerza con 12 concejales, el PSOE reduce su grupo de 8 a 7, el BNG mantiene sus 5 ediles y la propia Reigosa se erige como un voto único y clave para lograr mayorías.

La situación recuerda al papel determinante que ya ejerce Tomé en la Diputación Provincial de Lugo, donde su voto es igualmente crucial para desbloquear o aprobar acuerdos. Ahora, el escenario se reproduce en el Ayuntamiento, con una concejala que, aunque surgió de las filas socialistas, ha decidido “marcar distancias” de forma voluntaria.

Miguel Fernández, alcalde socialista en Lugo, se enfrenta así a su mayor desafío interno y de gobierno. La coalición con el BNG, que hasta ahora funcionaba con una mayoría de 13 votos (8+5), pasa a depender indirectamente de la voluntad de Reigosa, quien podría inclinar la balanza hacia la oposición del PP en votaciones sensibles.

Fuentes socialistas reconocen “preocupación” pero insisten en que “el gobierno sigue teniendo los apoyos necesarios para sacar adelante sus proyectos”. No obstante, admiten que la estrategia de presión y negociación con la excompañera será fundamental en los próximos plenos.

El PP, por su parte, observa con atención. Aunque no se plantea de momento una moción de censura –opción que Reigosa ha rechazado–, la nueva situación le brinda una oportunidad para influir en la agenda municipal y forzar al bipartito a negociar también con la oposición.

Lo que está claro es que, a partir de ahora, ningún acuerdo plenario será posible sin contar con María Reigosa. Su voto se ha convertido en la llave de la gobernabilidad en Lugo, un papel que asume en un momento de profunda crisis personal con su partido y de redefinición de su trayectoria política.

El próximo pleno municipal, previsto para las próximas semanas, será la primera prueba de fuego para un gobierno que ha visto cómo su mayoría estable desaparecía de la noche a la mañana.

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