Los lucenses, sin Mavra y con una defensa vulnerable, firman su primera derrota de la temporada tras dominar casi 30 minutos
El Río Breogán sigue siendo el equipo más anotador de la Liga ACB, pero este sábado en Andorra descubrió que anotar más de 100 puntos no siempre basta para ganar. Los lucenses sumaron su primera derrota de la temporada (108-102) en un partido que dominaron durante 30 minutos y que se les escapó en el último cuarto, cuando el MoraBanc de Žan Tabak encontró en Kyle Kuric y en la experiencia ACB las armas que a los de Luis Casimiro les faltaron.
Un arranque de autoridad
El Breogán salió a la pista andorrana mostrando por qué es la referencia ofensiva de la competición en este inicio de curso. Los lucenses marcaron territorio desde el salto inicial y llegaron a disfrutar de una ventaja de 17 puntos (19-37) que parecía encaminar el encuentro. Francis Alonso, con 24 puntos y 29 de valoración, fue la excepción positiva de la noche y tiró del equipo cuando más lo necesitaba, mientras Andrić sumaba 13 puntos en una primera mitad que se cerró con 43-53.
El parcial del segundo cuarto fue para los locales, pero el Breogán supo gestionar la ventaja y marcharse al descanso con una cómoda renta de diez puntos que, sin embargo, ya dejaba entrever algunas grietas.
La segunda mitad, otra historia
Tras el paso por los vestuarios, el partido cambió de guion. Un parcial de 14-2 en el arranque del tercer cuarto (59-58) metió de lleno al MoraBanc en el encuentro y despertó a un pabellón que hasta entonces asistía indolente al dominio lucense. El serbio Aranitović trató de sostener a los suyos con nueve puntos consecutivos que devolvieron la ventaja a los visitantes (65-70), y un triple de Tevin Brown sobre la bocina dejaba el 76-78 al término del tercer acto. El Breogán había anotado 33 puntos en ese cuarto, pero había permitido 35.
Fue el preludio del desastre. En el último cuarto, el MoraBanc creyó definitivamente en la victoria. Un parcial de 11-3, con seis puntos de McGriff y un triple de Kuric, situó el 87-81 a siete minutos del final. Los de Tabak no levantaron el pie y llegaron a un 94-85 a 5:19 del final, con un parcial acumulado de 18-7 que resultó definitivo.
Mavra, la ausencia que pesó demasiado
La derrota tiene nombres propios y uno de ellos es una baja. La ausencia de Mavra, que venía demostrando sus grandes cualidades anotadoras y, sobre todo, su capacidad para manejar los ritmos del juego, se notó «y mucho» en la segunda mitad. Sin su director de orquesta en pista, el Breogán perdió el control del tempo y entró en un intercambio de golpes que benefició al equipo local.
Kuric, demasiado Kuric
Del otro lado, Kyle Kuric dio una auténtica exhibición: 26 puntos, 28 de valoración y, sobre todo, la experiencia ACB necesaria para leer los minutos finales. El exazulgrana fue un martillo pilón para la defensa lucense, incapaz de encontrar respuesta. En la pintura, el también exbarcelonista Pustovyi fue superior a los hombres altos del Breogán, con Brankovic sufriendo por momentos frente al ucraniano.
Los andorranos, sin llegar a dominar por más de diez puntos en ningún momento del encuentro, supieron manejar los minutos decisivos con la serenidad de quien tiene oficio. Un triple decisivo de Aaron Best a 41 segundos del final (101-97) certificó la primera victoria del MoraBanc en este inicio de temporada y la primera derrota del Río Breogán.
La lectura
El Breogán sigue siendo el máximo anotador de la Liga ACB —ha superado los 100 puntos en los cuatro partidos disputados—, pero este primer tropiezo deja una lección clara: en ACB, anotar no es suficiente. Los 108 puntos encajados, con especiales dificultades para defender a Kuric y para contener a Pustovyi en la pintura, evidencian un problema defensivo que la ausencia de Mavra agravó cuando el equipo más necesitaba claridad.
Francis Alonso, con 24 puntos y 29 de valoración, fue la excepción en el mal encuentro de los lucenses. El escolta tiró del equipo y sostuvo al Breogán hasta el último minuto, pero no bastó.
Los de Luis Casimiro vuelven a casa con la primera derrota de la temporada y con la tarea pendiente de corregir en defensa. El potencial ofensivo está fuera de toda duda; la capacidad para defender y gestionar los momentos calientes, también. La temporada es larga, pero en Andorra quedó claro que la Liga ACB no perdona a quien deja escapar una ventaja de 17 puntos.


Fuente: acb.com

