Una exhibición de juego coral, con un Russell director de orquesta y un espectacular 75% en triples, lleva al equipo celeste a un cómodo triunfo (105-78) que lo asienta en la mitad de la tabla
El Pazo dos Deportes fue testigo este sábado de una de esas noches en las que el baloncesto sabe a gloria. El Río Breogán ofreció un recital de potencia, acierto y juego colectivo para arrollar sin contemplaciones a un San Pablo Burgos que se ve ya hundido en una profunda crisis de resultados. El 105-78 final no dejó ni un ápice de duda sobre la absoluta superioridad de un equipo celeste que, desde el minuto cero, no permitió al rival soñar siquiera con opciones.
No hubo un momento de duda. La superioridad lucense fue tan evidente que el partido se decidió prácticamente en el primer cuarto. Contagiados por la descomposición burgalesa, que acumuló 7 pérdidas en los primeros 10 minutos (22 al final), los de Luis Casimiro cometieron algunos errores iniciales en forma de balones perdidos, pero pronto ajustaron el rumbo para desplegar un torrente ofensivo imparable. La defensa visitante fue un espejismo, y el Breogán no necesitó más invitación.
Primer tiempo letal y gestión magistral
Con el partido en estado de shock, el Breogán construyó su victoria en el primer medio. Un parcial de 57-38 en el descanso reflejó el dominio absoluto bajo ambos tableros. La clave no fue solo el acierto, sino una defensa asfixiante que anuló por completo las opciones del Burgos. La temprana salida por faltas de Brankovic, que solo aguantó 10 minutos en la pista, abrió las puertas del área para que auténticos tanques como Sakho y Dibba demostraran su poderío en la pintura, sin que nadie pudiera hacerles sombra.
En la segunda mitad, llegó la gestión y la exhibición. Los lucenses, lejos de conformarse, ampliaron la ventaja hasta los 27 puntos, permitiendo a Casimiro rotar y dar minutos a toda la plantilla, que supo mantener la intensidad sin dar un paso atrás.
Russell, el director del recital
Si en anteriores encuentros mostró cierta irregularidad, esta noche Russell fue simplemente impecable. El base, nombrado MVP del partido, dirigió el equipo con una maestría sublime: 15 puntos y 12 asistencias que hilvanaron la ofensiva celeste. Su compañero en el perímetro, Cook, le acompañó en la fiesta anotadora con otros 15 puntos, aportando además una sólida labor en el rebote con 6 capturas defensivas.
Pero la noche fue, sobre todo, colectiva. El Breogán, que ya venía mostrando buenas cifras desde el triple esta temporada, fue espectacular, alcanzando un demoledor 50% de acierto (14/28) que actuó como un martillo pilón para cualquier atisbo de reacción burgalés.
Asentados en la mitad de la tabla y con la mira puesta arriba
Esta victoria coloca al Breogán en un balance de 4-4, igualando victorias y derrotas y afianzándose en la cómoda mitad de la clasificación de la Liga Endesa. Más allá del resultado, el partido deja sensaciones excelentes: la progresión de los novatos, la solidez del juego interior y la capacidad anotadora desde el perímetro conforman una mezcla explosiva.
El Burgos, en caída libre
Mientras Lugo celebra, la sombra de la crisis se cierne sobre Burgos. El equipo de Bruno Savignani encadena ya su séptima derrota consecutiva (1-7) y mostró una imagen profundamente preocupante, especialmente en defensa, calificada de «muy mala» por analistas y afición. Los rumores sobre la posible llegada de Porfi Fisac para relevar a Savignani cobran fuerza tras una paliza que deja al equipo tocado y como colista, a la espera de un duelo clave ante el UCAM Murcia el 6 de diciembre para intentar salir del pozo.
Para el Breogán, en cambio, el camino es el opuesto. Esta abultada victoria refuerza la confianza de un grupo que demuestra tener argumentos de sobra para competir en la élite y que ya mira hacia arriba.


Fuente: acb.com

