03/10/2026

El Breogán visita Manresa con la moral por las nubes, pero le espera un «infierno»

Imagen desarrollada con IA

Después de arrancar la temporada con una victoria por 110 puntos ante el campeón de la Supercopa, el Río Breogán viaja a Cataluña con la moral alta para medirse a un rival que le ha ganado 10 de las últimas 13 visitas: el Kids&Us Manresa.

Esta noche, a las 21:00, el Nou Congost acogerá un duelo de máxima tensión. El Breogán debutó en liga con una victoria por 110-104 ante el Joventut, la segunda vez en los últimos 35 años que los lucenses ganan el partido inaugural de temporada en el Pazo, además de firmar una de sus mayores anotaciones históricas. Con siete jugadores por encima de los diez puntos, la afición lucense tiene motivos para creer que este equipo dirigido por Luis Casimiro es capaz de traerse la victoria de territorio hostil.

Sin embargo, el Nou Congost nunca ha sido una plaza sencilla.

Una pista que ahoga

El Nou Congost de Manresa tiene un aforo de 5.000 espectadores, una cifra que en la ACB no llama especialmente la atención, pero su fama se explica por algo que no aparece en los planos: la distancia casi inexistente entre el público y la cancha. Casimiro lo definió en la previa como un recinto «muy parecido al Pazo»: «El pabellón es pequeño, la gente está muy cerca de los jugadores. No dejan de animar a su equipo y eso presiona mucho al rival. Los jugadores no se oyen entre ellos».

Ese ambiente es precisamente el combustible que necesita un joven Manresa dirigido por Diego Ocampo. El técnico gallego insistió en que sus nuevos fichajes necesitan «llevarse una vez el impacto del Congost»: «Si corres, luchas, defiendes y juegas con determinación, te sorprende el apoyo de la afición. Y entonces juegas con más energía todavía».

Los datos respaldan la narrativa del factor cancha: el Manresa ha ganado 10 de las últimas 13 visitas del Breogán y la temporada pasada firmó 10 de sus 16 victorias como local.

Las heridas del Manresa

El Manresa no es invulnerable. En la primera jornada cayó con claridad a domicilio ante el Bilbao Basket (92-107), en un partido que nunca llegó a controlar. Y lo que es más preocupante: los problemas físicos.

El club ha confirmado la baja de Hugo Benítez por un neumotórax —sufrió un fuerte golpe en el pecho durante el partido ante el Bilbao que le provocó la lesión pulmonar—, que sigue en proceso de recuperación. Pierre Oriola tampoco estará disponible; su hematoma en la pierna requiere aproximadamente una semana más de reposo.

No todo son malas noticias. El pívot búlgaro Yordan Minchev sufrió un problema en el pie durante el partido de EuroCup ante el PAOK, lo que generó cierta preocupación, pero las pruebas han descartado daños graves y se espera que pueda jugar.

Plantilla completa y un factor X en el Breogán

En contraste con su rival, el Breogán tiene a todos sus jugadores disponibles. Casimiro confirmó que toda la plantilla está en condiciones de disputar el encuentro.

En el primer partido, Lukasz Kolenda y Nick Ongenda destacaron en ataque del Manresa: el primero con la mano caliente desde el exterior, el segundo mostrando capacidad de finalización en la pintura. La fluidez ofensiva del equipo desarboló la defensa del Joventut. Los siete jugadores por encima de los diez puntos dejan claro que este Breogán no depende de un único anotador.

Y esta noche puede ser la noche de otro nombre: Edgar Vicedo.

El ala-pívot madrileño de 32 años llegó este verano al Breogán procedente del Menorca y acumula 299 partidos en la ACB. Si salta a la cancha esta noche, alcanzará los 300 partidos en la élite del baloncesto español. Vicedo ha militado anteriormente en el Estudiantes, Fuenlabrada, Unicaja, Obradoiro, Tenerife y Granada, y aporta un perfil de cuatro abierto con capacidad para jugar también de tres. Su tiro exterior y su físico defensivo encajan a la perfección con la necesidad de profundidad de banquillo que reclama Casimiro.

Clave táctica: ¿quién controla el ritmo?

Casimiro tiene claro el guion del partido: «La exigencia física va a ser altísima, porque ese es el estilo de Ocampo. El Manresa tiene siete jugadores con un ritmo de juego impresionante».

Ambos equipos tienden a un estilo de alto número de posesiones. El Breogán anotó 110 puntos en la primera jornada; el Manresa, aunque se hundió a domicilio, también persigue bajo el sistema de Ocampo las transiciones rápidas. Esto significa que el control de las pérdidas y la lucha por el rebote defensivo serán determinantes. Si el Breogán logra frenar el contraataque manresano —Casimiro lo describió como «un equipo que en un segundo ya está en tu aro»—, tendrá opciones de llegar con ventaja a los minutos decisivos.

El trasfondo histórico añade una capa más a este duelo. Ambos clubes ascendieron juntos a la ACB en 2018, y la historia del baloncesto manresano se remonta 55 años atrás, incluso antes de la fundación de la ACB. El Breogán, por su parte, no necesita presentación: este club de Lugo lleva el orgullo del baloncesto gallego allá donde va.

Una señal para el optimismo lucense: la defensa del Manresa en la primera jornada no fue buena, encajando 107 puntos. Si el acierto exterior del Breogán mantiene el nivel del primer partido, tiene argumentos de sobra para reescribir el guion en una plaza históricamente maldita.