El Pazo de Doña Urraca, uno de los vestigios medievales más emblemáticos de Lugo, está más cerca que nunca de recuperar el esplendor que tuvo hace casi nueve siglos. La Consellería de Vivienda y Planificación de Infraestructuras prevé aprobar definitivamente este mismo año los proyectos básico y de ejecución de su rehabilitación, y prevé que las obras finalicen en un plazo de 30 meses. Así lo confirmó esta mañana el delegado territorial de la Xunta en Lugo, Alfonso Villares, en una comparecencia en la que detalló los plazos y los alcances de una intervención que transformará por completo el barrio de A Tinería.
Los mismos plazos rigen para la recuperación de los inmuebles números 19 y 21 de la calle Miño y 16 y 18 de la calle Falcón, que serán rehabilitados para acoger seis viviendas. En cuanto a las edificaciones de nueva planta, los proyectos se aprobarán a mediados de 2027 y las actuaciones se extenderán durante 35 meses. Villares subrayó que los contratos formalizados hace un mes, que incluyen la dirección de las obras, marcan ya el límite temporal para la conclusión de todos los trabajos: «La intervención va a suponer un antes y un después para el barrio de A Tinería; esa transformación se verá completa en tres años. A medida que se aprueben los proyectos, se licitarán los trabajos con agilidad para cumplir los tiempos fijados».
La inversión total ronda los casi 7 millones de euros, que se destinarán no solo a la restauración del pazo, sino también a la creación de una nueva plaza que abrirá el conjunto a la muralla romana y al Camino Primitivo, mejorando la conexión urbana y el paisaje monumental de la zona. Además, se construirán otros 10 pisos en nuevas edificaciones, completando así una operación que combina recuperación patrimonial, impulso residencial y espacio público.
Un símbolo con pasado de reina
El Pazo de Doña Urraca —conocido también como Pazo da Urraca— es un palacio urbano situado en el corazón del casco histórico lucense, junto a la muralla romana y en el itinerario del Camino Primitivo. Su origen se remonta al siglo XII, aunque la estructura actual conserva modificaciones del siglo XVIII. La tradición histórica sitúa en este lugar, o muy cerca de él, una residencia vinculada a Doña Urraca I de León (1080-1126), hija de Alfonso VI y reina de León y Castilla.
Urraca, conocida como «La Temeraria», fue condesa de Galicia por su primer matrimonio con Raimundo de Borgoña y posteriormente reina. Fuentes documentales como la Historia Compostelana testimonian su estancia en Lugo en dos ocasiones, en los años 1111 y 1122, y constan donaciones suyas a la Catedral de Lugo. El edificio, sin embargo, llegó a nuestros días en estado ruinoso, fuera de uso y con su estructura seriamente degradada. Ahora, la Xunta pone en marcha su segunda vida, convirtiéndolo en una sala de exposiciones y espacio cultural que devolverá a la ciudad un trozo fundamental de su historia medieval y femenina.
El plan completo
Los contratos para los proyectos del plan urbanístico y de las viviendas, así como para la dirección de las obras, se formalizaron el pasado 11 de mayo con un presupuesto de 474.600 euros. Estos contratos no solo garantizan la redacción de los proyectos, sino que fijan los plazos de ejecución, de modo que la cuenta atrás ya está en marcha.
Según explicó Villares, la rehabilitación integral del pazo permitirá recuperar sus elementos arquitectónicos más singulares, respetando su fábrica original, al tiempo que se dota al inmueble de usos culturales compatibles con su protección patrimonial. La nueva plaza, por su parte, actuará como un mirador hacia la muralla, integrándose en la trama urbana y facilitando el tránsito de peregrinos y vecinos.
La Xunta apuesta así por un modelo de intervención que combina conservación histórica, dinamización urbana y creación de vivienda, en un entorno de alto valor patrimonial y turístico. El barrio de A Tinería, hasta ahora marcado por el deterioro de algunos de sus inmuebles, espera un renacimiento que lo coloque de nuevo en el mapa cultural y social de Lugo.
Para el delegado territorial, «la recuperación del Pazo de Doña Urraca no es solo una obra de restauración, es una declaración de intenciones: recuperamos la memoria, abrimos la ciudad a la muralla y creamos espacios para los lucenses. Y lo hacemos con ritmo, con presupuesto y con un proyecto firme».
A contar desde la aprobación definitiva de los proyectos —prevista para finales de 2026—, el pazo tendrá una nueva vida en dos años y medio. Mientras tanto, la maquinaria administrativa y técnica ya está en marcha. Quien camine hoy por A Tinería, junto a la muralla, verá aún las piedras oscuras de un pazo en ruinas. Pero a su alrededor, el futuro ya ha comenzado a escribirse.

