La cuarta persona en solo un mandato se sienta hoy en la silla de la alcaldía de Lugo. Elena Candia, del Partido Popular y candidata más votada en las elecciones de 2023, ha tomado posesión del bastón de mando en una sesión plenaria marcada por la tensión, las medidas de seguridad y un inusual gesto de los concejales de la oposición, que abandonaron el salón antes de la entrega del símbolo de poder local.
Un Pleno blindado y dos caras en la calle

Como era previsible, la jornada no transcurrió en calma, llegándose a concentrar unas 300 personas. Los alrededores del consistorio fueron escenario de una concentración con dos almas enfrentadas. De un lado, los manifestantes con pancartas, silbatos y megáfonos clamaban contra la moción de censura que ha llevado a Candia a la alcaldía. Del otro, un grupo de simpatizantes del PP, familiares de la nueva regidora y destacados cargos populares, encabezados por la secretaria general del PPdeG, Paula Prado, y el delegado de la Xunta en Lugo, Javier Arias.
Entre los primeros, la presencia de militantes socialistas llegados de las provincias de Lugo y A Coruña, junto a la propia Lara Méndez —exalcaldesa— y Lucho Lage presidente de la gestora en Lugo, quienes no dudaron en posar ante la pancarta de la organización juvenil del BNG, dejando una imagen para el recuerdo.

Un acceso restringido que levantó ampollas
El pleno arrancó con una notable diferencia respecto a la sesión del jueves pasado. En aquella ocasión, se permitió la entrada de público hasta llenar todos los asientos y el espacio de pie, incluso llegaron a entrar pancartas y lanzar «monedas de poco valor» como protesta. Hoy, sin embargo, se optó por limitar el acceso únicamente a los asientos disponibles. Estos se ocuparon en minutos: la mitad para la prensa y el resto reservados para asesores y consejeros. Desde seguridad se argumentó que el aforo estaba completo, impidiendo que ningún ciudadano más pudiera acceder al salón de plenos.
El último discurso de Fernández y la promesa de Candia
Antes de la votación, el alcalde saliente, Miguel Fernández, hizo un llamamiento a la ética y justificó la situación política en base a «la muerte de compañeros», en una intervención cargada de emotividad y reproche hacia quienes han propiciado el cambio de gobierno.
El momento culminante llegó con el discurso de Elena Candia. La nueva alcaldesa comenzó dirigiéndose a los trabajadores municipales, a quienes garantizó «respeto y derechos», marcando distancia con la gestión anterior. A continuación, enumeró varios proyectos que, a su juicio, llevan años estancados: la playa fluvial, las instalaciones deportivas cuyos acuerdos plenarios no avanzan, el fallido trazado del carril bici, o edificios inaugurados que nunca terminaron de funcionar. Un discurso centrado en la gestión, más que en la confrontación política.
Un portazo histórico antes de la entrega del bastón
Tras conocerse el resultado de la votación —favorable a la moción de censura—, se produjo un gesto insólito que la propia normativa del pleno considera una infracción. Los concejales del PSOE y del BNG se levantaron de sus escaños y abandonaron la sala sin solicitar permiso a la Presidencia, tal y como exige el reglamento. La marcha se produjo justo instantes antes del acto simbólico de la entrega del bastón de mando a Elena Candia, dejando un vacío en la oposición que ningún precedente reciente recuerda en esta ciudad y otros similares.
La calle se enfría, los bandos se miden
Mientras dentro se consumaba el traspaso de poder, fuera la tensión se diluía en número. La afluencia de manifestantes cayó hasta cerca del centenar de personas. Pero lo más significativo fue la igualdad: por un lado, quienes seguían haciendo sonar sus silbatos y megáfonos; por otro, los que aplaudían el cambio. La plaza quedó dividida en dos territorios simbólicos, fiel reflejo de la fractura política que se alimenta en Lugo.
Cuarta alcaldesa en un mismo mandato
Con la llegada de Elena Candia a la alcaldía se cierra un ciclo de inestabilidad sin precedentes. No en vano, es la cuarta persona que ocupa el cargo en este mandato. Todo comenzó con la socialista Lara Méndez, quien, pese a ser segunda fuerza, gobernó gracias al apoyo del BNG. Siete meses después, Méndez abandonó la ciudad para marcharse al Parlamento de Galicia. En ese contexto, Miguel Fernández renunció oficialmente a su candidatura para permitir el acceso a Paula Alvarellos. Y, tras el fallecimiento de esta última, Fernández recuperó la alcaldía a la que había renunciado, hasta hoy.
Ahora, la candidata más votada de 2023 toma por fin el bastón. Pero lo hace en medio de un clima de confrontación abierta, con una oposición que rompe moldes y una ciudad que asiste atónita al final más agridulce de un mandato que comenzó hace casi tress dos años. Lugo estrena alcaldesa, pero la paz política tendrá que esperar.


