El Grupo Operativo Nocturno, la asistencia a caídos y la mediación en conflictos marcan una jornada que refleja la verdadera esencia de la seguridad de proximidad
La labor de la Policía Local trasciende con creces la mera función de control del tráfico o la vigilancia disuasoria. Así lo demuestra la actividad registrada en una sola jornada, donde los agentes del cuerpo local se han enfrentado a un abanico de situaciones que abarcan desde la violencia de género hasta la asistencia sanitaria de urgencia, pasando por la resolución de conflictos vecinales y la atención a personas con discapacidad o en situación de dependencia severa. La rápida intervención del Grupo Operativo Nocturno y el resto de patrullas ha sido clave para garantizar la seguridad y el bienestar de los ciudadanos.
Intervención nocturna: tensión y desistimiento en la calle Marina Española
Pasadas las dos de la madrugada, la Sala del 092 recibía la llamada angustiada de una mujer que denunciaba haber sido agredida en un establecimiento de hostelería de la calle Marina Española. Los agentes del Grupo Operativo Nocturno la localizaron en la vía pública, frente al local, sollozando y visiblemente alterada.
Según su relato, tras una discusión con un conocido, amigo de su pareja, este le había propinado varios empujones. Sin embargo, su principal preocupación no eran las posibles lesiones (que rechazó en dos ocasiones asistencia sanitaria), sino el hecho de que, al intentar defenderse agarrándole los brazos, le había dejado arañazos con las uñas. El presunto agresor la había amenazado con denunciarla a su vez.
La situación se complicó cuando la pareja de la víctima salió del local y negó rotundamente la agresión, desencadenando una nueva discusión en presencia de los agentes. Una consulta en la base de datos policial reveló un preocupante antecedente: la pareja ya había sido detenida el año anterior por agredirse mutuamente.
El presunto agresor fue identificado con un documento de residencia caducado desde hacía más de un año. Al no ofrecer garantías suficientes, fue invitado a desplazarse voluntariamente a dependencias policiales, donde se comprobó que no figuraba con señalamientos pendientes y que tenía en tramitación la renovación de su tarjeta de identidad de extranjero. La denunciante, que había solicitado la presencia policial para formular denuncia, fue igualmente trasladada a dependencias, pero una vez allí desistió de presentarla, un desenlace que lamentablemente se repite con frecuencia en casos de violencia en el ámbito familiar.
Cuando el ruido y la discusión alteran la convivencia
La labor de los agentes también fue determinante en la resolución de conflictos vecinales. Un aviso por una fuerte discusión en un edificio de la zona, con objetos arrojados a la vía pública que presuntamente alcanzaron un vehículo, movilizó a una patrulla. Al llegar, no encontraron daños ni objetos en la calle. La única ocupante del piso señalado aclaró que se trataba de una acalorada conversación telefónica con una familiar, sin que existiera una tercera persona ni agresión física.
Más pacífica, pero igualmente efectiva, fue la intervención en la Rúa das Fontes, donde una vecina alertaba de ruidos nocturnos insoportables. Los agentes comprobaron in situ que la música y las voces eran perfectamente audibles desde el domicilio de la denunciante. El ocupante del piso, al ser entrevistado, reconoció el problema, se comprometió a apagar la música y moderar el volumen de las conversaciones, dando por zanjado el conflicto sin necesidad de sanción.
En otro orden, una discusión de pareja en la zona de la Rúa do Nóreas movilizó a varias patrullas tras una primera ubicación errónea. Finalmente, en la Rúa do Miño, el varón reconoció haber llegado ebrio a casa y haber discutido con su mujer, que ya había abandonado el domicilio. Ambos negaron la agresión física, ofreciendo un relato coincidente que los agentes verificaron, y la mujer manifestó su intención de regresar sola al domicilio.
La Policía Local como primer recurso asistencial
Uno de los aspectos más destacados de la jornada fue el constante papel asistencial del cuerpo, atendiendo numerosos requerimientos de personas caídas en sus domicilios, muchas de ellas en situación de alta vulnerabilidad.
- En Puro Cora, auxiliaron a un hombre que se había caído al intentar levantarse de un sillón.
- En la Rúa Xosé Ferro, una mujer fue encontrada en el suelo de su dormitorio, justo cuando se disponía a activar el servicio de teleasistencia.
- En la Ronda de Fontiñas, la intervención fue crítica: una mujer con problemas respiratorios graves y severas dificultades de movilidad comenzó a vomitar tras ser colocada en la cama, lo que obligó a solicitar una ambulancia para su traslado al HULA. Su hermana, con similares problemas de movilidad, no pudo acompañarla.
- El servicio más complejo se produjo en la Carretera de la Coruña, donde un hombre con deterioro cognitivo había caído en el baño y, con la cabeza pegada a la puerta, impedía abrirla. Con ingenio y sin causar daños, los agentes accedieron por las ventanas de la galería para asistir al hombre, que finalmente rechazó la asistencia sanitaria.
Caso de especial gravedad: alerta de dependencia severa
Una intervención rutinaria por una caída en la Rúa Luís Seoane derivó en una alerta a los Servicios Sociales. Una mujer, que presentaba un fuerte dolor en brazo y cadera, fue asistida por los agentes mientras se activaba el 061. Los sanitarios valoraron una posible fractura de cadera y procedieron a su traslado al HULA.
Pero lo que más preocupó a los agentes fue la situación de dependencia severa que constataron en el domicilio: la mujer lleva diez años residiendo en una habitación alquilada, apenas sale a la calle por no poder valerse por sí misma, tiene las piernas visiblemente hinchadas y enrojecidas, y solo recibe asistencia domiciliaria hora y media tres días a la semana. Depende de otros inquilinos para comer. Ante la imposibilidad de contactar con su hija (fue su nieta quien se hizo cargo), los agentes remitieron un informe urgente a los Servicios Sociales para que valoren una intervención inmediata.
Atención a la diversidad y gestión de imprevistos
La capacidad de adaptación del cuerpo quedó patente en la Avenida de A Coruña, donde los bomberos solicitaron su colaboración para cortar el tráfico. Una pareja con discapacidad auditiva no podía acceder a su domicilio por un fallo en la cerradura de imán. Un cerrajero no pudo resolver la avería, por lo que los bomberos accedieron por una ventana del tercer piso mientras los agentes regulaban la circulación en uno de los viales más concurridos de la ciudad.
Otras actuaciones destacadas incluyeron:
- La asistencia a una mujer que sufrió una aparatosa caída en el aparcamiento de un establecimiento de Montirón al bloquearse una rueda de un carrito de la compra. Sufrió una hemorragia en la ceja y fue trasladada al HULA. Los agentes solicitaron la póliza de responsabilidad civil del local.
- El auxilio a una mujer extraviada en patinete eléctrico que acabó en la Nacional VI. Guiada telefónicamente por la Sala del 092, fue localizada y escoltada por los agentes hasta un punto desde el que pudo reconocer el camino a su casa.
- La mediación en la estación de autobuses, donde una mujer visiblemente alterada creía haber perdido su autobús. El personal explicó que el resto de viajeros había embarcado sin incidencias. Finalmente, su pareja acudió a recogerla y se le informó de su derecho a reclamar.
- La asistencia a un propietario de un local en la Rúa Conde Pallares, donde una persona pernoctaba en su interior y adoptó una actitud intimidatoria. Al identificar al individuo, se constató que tenía antecedentes y una citación judicial pendiente, de la cual se le hizo entrega.
La jornada deja patente que la Policía Local de Lugo es mucho más que un cuerpo de seguridad. Es un engranaje esencial de la red asistencial, un mediador en conflictos cotidianos y, en muchas ocasiones, el único recurso al alcance de los ciudadanos más vulnerables. Su capacidad de reacción, empatía y coordinación con otros servicios (061, bomberos, servicios sociales) es el mejor termómetro de la salud de nuestra seguridad ciudadana.

