20/07/2026

La técnica tradicional del esgrafiado de paredes: un viaje hacia la protección y belleza de las construcciones

Un curso en Chantada recupera el saber hacer ancestral para aplicarlo a lenguajes contemporáneos

En las paredes del espacio dos Casares, en San Cristovo de Mouricios, hoy se respira el olor a cal y a tierra. Allí, donde el tiempo parece detenerse entre piedras y materiales naturales, finaliza estos días una experiencia formativa singular que vuelve a poner en valor una de las técnicas constructivas más antiguas y olvidadas: el esgrafiado de paredes.

Bajo el título Queda la huella (Queda a pegada), el curso propuso a sus participantes un viaje hacia el interior de la pared. No para vaciarla, sino para protegerla, arroparla y embellecerla desde su propia esencia. Porque el esgrafiado no es solo un recurso decorativo: es, ante todo, una tecnología de protección frente a la humedad y la erosión, un conocimiento tradicional que durante siglos permitió que los muros resistieran el paso del tiempo y las inclemencias meteorológicas.

El arte de esgrafiar consiste en aplicar capas superpuestas de mortero de cal de diferentes colores para, a continuación, raspar la capa superficial y revelar el estrato inferior, creando dibujos y texturas que se convierten en parte indisoluble de la propia pared. Una técnica que nació en el antiguo Egipto, que floreció en el Renacimiento italiano y que en Galicia encontró terreno fértil en construcciones religiosas y civiles, aunque con el paso de los años fue cayendo en el olvido frente a materiales y técnicas más industrializadas.

Tres miradas, una misma pasión

El curso, organizado por la Fundación Artesanía de Galicia en colaboración con la Galería Vilaseco, reunió a tres mujeres cuyas trayectorias confluyen en el amor por el oficio y la experimentación material.

Gloria García Lorca, nacida en Nueva York durante el exilio de su familia, estudió Literatura y Arte antes de establecerse en Madrid en 1967, donde vive y trabaja como artista, poeta y traductora. En las últimas décadas, su obra escultórica en cerámica ha adquirido una consistencia arquitectónica que dialoga perfectamente con la técnica del esgrafiado. Su huella está presente en colecciones institucionales y particulares, así como en ferias, bienales y muestras colectivas de ámbito nacional e internacional. Para Gloria, trabajar con la pared es como escribir un poema en la piedra: una conversación íntima entre el gesto y el material.

Loaira Pérez aporta su formación en Bellas Artes, Conservación y Restauración de Bienes Culturales y Diseño, especializada en cerámica a través del Máster en Cerámica: Arte y Función de la Euskal Herriko Unibertsitatea. Desde 2019 codirige con Abelardo Pérez el taller Cerámica Raposiñas, en A Pobra do Caramiñal, donde combina técnicas tradicionales de reproducción cerámica con herramientas digitales. Ganadora de la Beca Eloy Gesto en los Premios Artesanía de Galicia en 2020, Loaira entiende la arcilla como un lenguaje vivo que se reinventa constantemente. En el curso, sus conocimientos sobre materiales y procesos técnicos fueron fundamentales para comprender la química de los revestimientos.

Carola Carrot cierra el trío de docentes con una especialización en el ámbito de la construcción que la ha convertido en una referente en el uso de materiales naturales como la cal y la arcilla. Con una trayectoria de más de una década dedicada a la recuperación, estudio y aplicación de técnicas tradicionales, Carola ha realizado numerosos murales con diseños propios o en colaboración con artistas de diversas disciplinas. Su visión combina el oficio más depurado con la experimentación constante, explorando todas las posibilidades del material y de la técnica. Para ella, cada pared es un lienzo que cuenta la historia del lugar y de las manos que la habitaron.

Experimentación y contemporaneidad

El curso no se limitó a reproducir mecánicamente técnicas ancestrales. Por el contrario, las personas participantes experimentaron con métodos antiguos y artesanales para su posterior aplicación a lenguajes contemporáneos. Esta fusión entre tradición y vanguardia es, precisamente, lo que hace que el esgrafiado sea hoy más relevante que nunca en un contexto en el que la arquitectura sostenible y el respeto por los materiales naturales cobran cada vez más protagonismo.

Los asistentes aprendieron a preparar los morteros, a mezclar pigmentos naturales, a aplicar las capas con el grosor adecuado y, finalmente, a raspar la superficie para crear dibujos y texturas que integran arte y función. Pero más allá de la técnica, el curso transmitió una filosofía: la importancia de cuidar los muros como se cuida un ser vivo, comprendiendo sus necesidades de transpiración, protección y belleza.

El espacio dos Casares, con su atmósfera rural y su conexión con el paisaje lucense, ofreció el marco perfecto para esta inmersión en el saber hacer tradicional. Allí, entre ruidos de campo y silencios de taller, el esgrafiado dejó de ser una técnica del pasado para convertirse en una herramienta de futuro.

La Xunta impulsa el relevo generacional en los oficios artesanos

La visita al curso que hoy finaliza en Chantada sirvió para poner de relieve el compromiso de la administración autonómica con la recuperación y transmisión de los oficios tradicionales. La Xunta de Galicia ha puesto en marcha este año, por primera vez, una línea específica de ayudas dotada con 1 millón de euros dentro de la orden de Primera Experiencia Profesional, destinada a incentivar contratos formativos de aprendices en oficios tradicionales.

Esta iniciativa subvencionará contratos a jornada completa con una duración mínima de 12 meses en talleres inscritos en Artesanía de Galicia, con una previsión de beneficiar a unas 50 personas. El plazo de solicitud permanecerá abierto hasta el próximo 30 de septiembre o hasta que se agote el crédito disponible, y supone un paso fundamental para garantizar que técnicas como el esgrafiado, la cerámica, la cestería o la forja no caigan en el olvido y puedan ser transmitidas a las nuevas generaciones.