08/02/2026

Los presupuestos millonarios de Lugo esconden un gobierno fracturado y una deuda disparada

La concejala María Reigosa simboliza la fractura al apoyar al gobierno pero también votar con el PP. El alcalde reconoce que desconocía el sentido del voto de sus propios ediles

Los presupuestos más altos de la historia del Concello de Lugo, 131.9 millones de euros, fueron aprobados el viernes en un pleno extraordinario que dejó al descubierto una situación de profunda inestabilidad y falta de liderazgo en el gobierno local. La votación, que solo contó con 13 apoyos de los 25 concejales (PSOE y BNG), se desarrolló en un clima de incertidumbre tal que el propio alcalde, según fuentes populares, admitió no saber “qué se iba a votar aquí”.

El momento más simbólico de esta fractura lo protagonizó la concejala María Reigosa. Aunque votó a favor de las cuentas presentadas por el equipo de gobierno (PSOE-BNG), de cuyo partido socialista se desvinculó recientemente, también apoyó enmiendas clave presentadas por el Partido Popular. Esta doble posición evidencia las tensiones latentes y la falta de una mayoría sólida y disciplinada.

Una enmienda con sello Reigosa y PP
Entre las casi 30 enmiendas del PP, solo cuatro lograron salir adelante. La más destacada, aprobada con 13 votos (incluido el de Reigosa), establece una bonificación del IBI y la supresión de la plusvalía para los propietarios de terrenos en áreas de expansión del PXOM que, actualmente, pagan como suelo urbano sin posibilidad de construir. Reigosa justificó su apoyo como “una medida de justicia fiscal” y un cumplimiento de un acuerdo plenario previo, aunque su aplicación efectiva no llegaría hasta 2027.

“O Concello ten a responsabilidade de actuar cando se producen cobros indebidos a particulares, non pode aproveitar unha situación inxusta para lucrarse”, declaró la edil, distanciándose públicamente de la postura de su propio grupo.

Un alcalde sin brújula y unas cuentas bajo sospecha
Las declaraciones atribuidas al alcalde al cierre del pleno resonaron con fuerza en la oposición. “Cada un de nós vota o que ten que votar”, habría afirmado, una frase que el PP interpreta como la prueba de “unha enorme incerteza e unha preocupante falta de coordinación interna”. “Reflicte que non hai liderado, e que Lugo está hoxe en mans dun goberno sen rumbo definido”, denunciaron los populares.

Este caos político se cierne sobre unas cuentas que arrastran informes negativos en materia de sostenibilidad financiera. Los presupuestos incumplen la regla de gasto, proyectan un déficit en gastos corrientes de diez millones de euros y elevan la deuda municipal hasta aproximadamente 40 millones de euros. A pesar de esto, la inversión por habitante alcanza un récord de 1.319 euros, y para financiarla el Concello deberá contratar un nuevo crédito de 18.17 millones, el tercero en tres años.

Logros en medio del desgobierno
Pese a la división, el pleno consiguió sacar adelante por unanimidad algunas medidas concretas: anticipos de pago para subvenciones a entidades sin ánimo de lucro, y dotación para obras de saneamiento en la rúa Fermín Rivera y en la red de Esperante.

Sin embargo, estos acuerdos puntuales no ocultan la realidad: Lugo tiene un gobierno en minoría, con una aliada clave que vota según su criterio y unas cuentas récord que los técnicos advierten que son insostenibles. La aprobación inicial de estos presupuestos deja un regusto amargo de inestabilidad y cuestiona la capacidad de la actual corporación para dirigir la ciudad con la solvencia y la unidad que los lucenses necesitan.

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