08/02/2026

María Reigosa, el voto de la responsabilidad que sostiene a Lugo en medio de la tormenta política

La concejala independiente cumple su palabra y asegurará la aprobación de unos presupuestos municipales marcados por el retraso y la frágil coalición de gobierno

Mañana, el pleno del Ayuntamiento de Lugo vivirá un momento de alta tensión política pero con un desenlace casi seguro, gracias a la decisión de una mujer: María Reigosa. La concejala, que abandonó el PSOE pero que mantiene su acta como independiente, ha confirmado que cumplirá el compromiso público que hizo el pasado 21 de enero y votará a favor de los presupuestos municipales para 2026. Su voto no es solo un trámite; es un acto de coherencia personal que tapa, momentáneamente, las graves grietas de la coalición de gobierno PSOE-BNG y evita una crisis institucional en la ciudad.

“A responsabilidade e a seriedade no exercicio da función pública guían as miñas decisións”, declaró Reigosa, subrayando una forma de actuar basada en “a coherencia e no respecto á palabra dada”. Su objetivo, dice, es “contribuír á estabilidade institucional e ao correcto funcionamento do Concello”, pensando siempre en lo mejor para la ciudad y sus habitantes. En un panorama político donde la palabra parece devaluada, la postura firme de Reigosa resalta como un gesto de excepcional responsabilidad.

Unos presupuestos nacidos tarde y en medio del desgobierno

Sin embargo, este acto individual de seriedad contrasta con la gestión colectiva que ha rodeado a estas cuentas. Los presupuestos presentados por el gobierno local, presidido por el alcalde socialista Miguel Fernández y con el apoyo del nacionalista Rubén Arroxo (BNG), llegaron con retraso. De hecho, deberían estar en vigor desde el 1 de enero. Este retraso se ha prolongado y, incluso con la aprobación en el pleno de mañana, se alargará más debido al obligatorio periodo de exposición pública y resolución de alegaciones. La ciudad lleva ya más de un mes funcionando con prórroga de las cuentas del año anterior, una situación que refleja la disfuncionalidad del equipo de gobierno.

La inestabilidad no es solo un rumor de pasillo. El propio informe aprobado en comisión informativa revela las tensiones: incluye modificaciones propuestas por el Partido Popular, que fueron aprobadas gracias al voto de la concejala María Reigosa y a la de  una edil del BNG.

La tormenta perfecta: una coalición rota y partidos divididos

El voto de Reigosa es, por tanto, un salvavidas para un gobierno que navega en aguas turbulentas. La coalición PSOE-BNG no solo arrastra diferencias programáticas entre socios, sino que también sufre graves fracturas internas dentro de cada una de sus formaciones. Las discrepancias y los personalismos minan su capacidad de acción y su unidad, proyectando una imagen de desgobierno que preocupa a la ciudadanía.

En este contexto, la figura de María Reigosa emerge como un elemento de impredecible pero crucial estabilidad. Abandonó el PSOE por desavenencias, pero no ha caído en un oportunismo destructivo. Al contrario, apuesta por “a estabilidade da cidade” en uno de sus momentos políticamente más frágiles. Su conducta plantea una pregunta incómoda a sus antiguos compañeros y a los socios de gobierno: ¿Dónde queda su responsabilidad cuando la gestión se paraliza y las rencillas copan la agenda?

Mañana, los presupuestos se aprobarán. Pero el voto de Reigosa no es un punto final, sino un alto en el camino. Pone de relieve que la gobernabilidad de Lugo depende hoy más de la voluntad individual de una concejala coherente que de la solidez de una coalición hecha añicos.

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