22/08/2026

Rábade cambia de piel: de la señalización a la memoria, los 100.000 euros de la Xunta que invierten en identidad

El municipio lucense no solo renueva sus calles; la subvención de Medio Rural financia la rehabilitación de la Casa das Ínsuas y la antigua plaza de abastos, convirtiendo el casco urbano en un museo vivo. La señalización es solo el primer paso de un plan que busca «recuperar la historia que el asfalto había tapado»

A simple vista, las máquinas que renuevan la señalización viaria en el centro de Rábade parecen el habitual y necesario lavado de cara de cualquier pueblo gallego. Sin embargo, bajo el asfalto fresco y las nuevas marcas viales, se esconde un giro conceptual que trasciende lo meramente funcional. Los 100.000 euros aportados por la Consellería do Medio Rural a través de la Axencia Galega de Desenvolvemento Rural (Agader) no solo mejoran la circulación; están reconstruyendo los cimientos emocionales del municipio.

El delegado territorial de la Xunta en Lugo, Alfonso Villares, y la alcaldesa, Remedios González, supervisaron hoy el avance de los trabajos en el casco urbano. Pero mientras la visita oficial destacaba la «incidencia directa en el día a día» de la vecindad, lo que realmente está ocurriendo en Rábade es un ejercicio de arqueología urbana.

La señalización como excusa, la memoria como objetivo

Los primeros trabajos se centran en la renovación de la señalización vertical y horizontal, dando continuidad a la reordenación del tráfico iniciada en 2025 en la contorna del campo da feira. Sin embargo, el proyecto no se detiene en la mera ordenación del tráfico rodado. «Queremos que conducir por Rábade sea también leer Rábade», confiesan fuentes municipales. La nueva señalética no solo indicará direcciones; incorporará códigos QR y placas explicativas que narrarán episodios históricos del lugar donde se colocan, convirtiendo cada esquina en una parada de un relato colectivo.

Pero la verdadera esencia de esta inversión, la que da el giro definitivo al convencionalismo de una subvención, llegará en las próximas semanas con dos intervenciones clave:

  1. La Casa das Ínsuas dejará de ser un centro cerrado: La reforma del Centro de Interpretación no solo busca reparar sus instalaciones, sino redefinir su papel. En lugar de un espacio estático, se convertirá en un taller vivo de oficios fluviales, donde los mayores del pueblo enseñarán a los jóvenes a leer las corrientes del Miño, recuperando un saber que la despoblación amenazaba con extinguir.
  2. La antigua Praza de Abastos: de ruina a foro ciudadano: El proyecto más simbólico es la rehabilitación de la vieja plaza. Lejos de convertirla en un espacio comercial anodino, el Concello ha optado por transformarla en un «Foro de la Memoria Rural». Se mantendrán los soportes originales de piedra, pero se instalará una cubierta ligera y gradas para que el espacio albergue desde cuentacuentos tradicionales hasta debates sobre el futuro del rural gallego. «No queremos una plaza bonita, queremos una plaza que tenga alma», afirmó la alcaldesa durante la visita.

Un millón para 53 pueblos, pero Rábade pone el foco en la identidad

La línea de ayudas de Agader, que este año cuenta con un presupuesto global de 5 millones de euros para 53 concellos gallegos (18 de ellos en Lugo), suele financiar obras de pavimentación o saneamiento. Rábade, sin embargo, ha logrado vender a la Xunta la necesidad de un concepto más integral: la «belleza funcional».

Alfonso Villares destacó que estas ayudas son una «ferramenta» para mejorar los servicios básicos. El giro está en que, en Rábade, han entendido que la señalización y la reforma de un edificio no son un fin, sino un medio para fijar población a través del orgullo de pertenencia. No se trata de que los vecinos tengan calles más bonitas; se trata de que los vecinos dejen de mirar al suelo por el que caminan y empiecen a sentir que caminan sobre su propia historia.

Mientras los operarios pintan las rayas en el asfalto, los técnicos municipales ultiman los pliegos para la compra de mobiliario diseñado por artesanos locales para la nueva Praza de Abastos. El presupuesto es ajustado, pero la ambición es máxima: demostrar que en el rural no solo se sobrevive, se revive. Los 100.000 euros de la Xunta son el catalizador; la imaginación de Rábade, la verdadera obra.