10/05/2026

¡RUGIDO HISTÓRICO EN MADRID! El Río Breogán tira de orgullo y se funde con la gloria (97-101)

Los lucenses asaltan el Movistar Arena 24 años después en un partido para la leyenda

La historia del baloncesto gallego escribió anoche una de sus páginas más brillantes. El Río Breogán, aprovechando la resaca europea del Real Madrid, logró un triunfo memorable en el Movistar Arena (97-101) que quedará grabado en la memoria de la afición celeste. No ganaba el conjunto lucense en la cancha del equipo blanco desde hacía 24 años.

Y no fue un triunfo cualquiera. Fue un golpe sobre la mesa, una declaración de intenciones de un equipo que supo sufrir, creer y, finalmente, tumbar al campeón de Liga en su propia casa.

Una primera mitad de tanteo

El arranque del partido fue espeso. La falta de acierto exterior marcó los primeros compases: los locales firmaron un pobre 1/5 en triples, mientras que los visitantes no estuvieron mucho más finos (1/7). Las pérdidas (6 por bando) también lastraron el juego. Solo Mario Hezonja mantenía el tipo en un Madrid relajado, quizás aún con la mente en la reciente clasificación para la Final Four de la Euroliga.

La ausencia de Tavares, todavía lesionado, y los descansos concedidos por Sergio Scariolo a jugadores como Garuba o Gabriel Deck, hicieron el duelo más asequible sobre el papel. Pero el Breogán no es un equipo que se arrugue.

El Madrid llegó a mandar por siete (13-6) e incluso por diez en el segundo cuarto (29-19). Luis Casimiro, nervios de acero, aguantó sin pedir tiempo muerto. Y su confianza en el vestuario dio sus frutos. Cook, con dos triples consecutivos, y la reaparición de un Russell determinante tras su lesión muscular, devolvieron la igualdad al marcador. Aranitovic se sumó a la fiesta y, con un parcial Cerrado, se llegó al descanso con un esperanzador 46-43.

La remontada y el sueño celeste

Nada más reanudarse el partido, el Breogán olía la sangre. Pese a fallar tres ataques seguidos para ponerse por delante, los lucenses no bajaron los brazos. Alonso culminó la remontada gallega en el minuto 25 (53-55).

Entonces apareció la figura de Dibba. En poco más de 13 minutos, el jugador danés fue un torbellino: dos robos culminados con sendos mates que encendieron la locomotora celeste. Mavra, decisivo como pocas veces, sumó cinco puntos seguidos y el sueño comenzó a tomar forma.

Sufrimiento hasta el final

El último cuarto arrancó con un mate de Brankovic que puso la máxima ventaja: 69-79 (min.32). Sin embargo, esto es el Real Madrid, y nunca se rinde. Un parcial 6-0 rápido puso el 90-95 a falta de más de un minuto. Los fantasmas de otras remontadas madridistas asomaron la cabeza.

Pero este Breogán tiene carácter. Mavra, con un triple oxigenador, pareció sentenciar. Aunque el Madrid no cejó: Procida falló un triple que forzase la prórroga, pero Trey Lyles cogió el rebote y forzó un 2+1. Ahí llegó la jugada clave: Casimiro pidió el challenge, los árbitros revisaron la acción y anularon la canasta. Lyles tuvo que conformarse con dos tiros libres que ya no cambiaron el signo del encuentro.

Superioridad en las estadísticas

Los números no engañan. El Río Breogán fue superior en las facetas clave:

  • Tiros de campo: Mejores porcentajes en triples, tiros de dos y tiros libres.
  • Rebotes: Dominio claro en ambos aros.
  • Asistencias: Igualaron a un gigante europeo en juego colectivo.

Protagonistas

  • Aranitovic: Máximo anotador y mejor valoración del partido. Fundamental en los momentos calientes.
  • Mavra y Russell: Dirigieron con mano firme y anotaron en los instantes cruciales.
  • Dibba: En apenas 13 minutos, su energía fue contagiosa, con robos y mates que cambiaron el ritmo del encuentro.
  • En el Madrid: Llull, con 20 puntos, fue el más destacado en anotación, acompañado por un gran Len (9 rebotes) antes de su lesión.

Un triunfo para la historia

El Río Breogán no ganaba en la cancha del Real Madrid desde hace 24 años. Anoche, ese largo periplo llegó a su fin. Los de Lugo demostraron que no están en la Liga Endesa de casualidad, que pueden competirle al campeón, que pueden soñar. Y lo hicieron con orgullo, con trabajo defensivo, con acierto en los momentos decisivos y con un corazón gigante.

Fuente: acb.com

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