La iniciativa, defendida por la portavoz Verónica Barbero, busca declarar nulos los despidos en deslocalizaciones fuera de la UE y obliga a devolver las ayudas públicas a las empresas que cierren o se trasladen
El Pleno del Congreso de los Diputados ha acogido este martes el debate de una proposición de ley de Sumar para poner coto a las deslocalizaciones empresariales. La portavoz de la formación, Verónica Barbero, defendió una iniciativa que pretende establecer un «escudo legal» para evitar que empresas que se han beneficiado de fondos públicos puedan cerrar plantas o trasladar su producción fuera de la Unión Europea, utilizando como ejemplo paradigmático los conflictos industriales abiertos en Galicia, como los de Alcoa y Fiber.
Durante su intervención, Barbero contó con la presencia en la tribuna de invitados de los comités de empresa de ambas compañías gallegas, a los que se refirió como «la cara de una industria que lucha por su futuro». La portavoz de Sumar reivindicó una política industrial «verde, moderna y con garantías sociales y ambientales que no comprometa el territorio ni el empleo».
Galicia, termómetro de la desindustrialización
En su defensa de la nueva ley, Barbero puso a Galicia como ejemplo de los riesgos que pretende atajar. Citó expresamente los casos de Alcoa y Fiber como «paradigma de empresas que, tras recibir apoyo público o aplicar medidas como ERTE y sacrificios salariales a las plantillas, terminan cerrando o reduciendo drásticamente su actividad, dejando comarcas enteras sumidas en la incertidumbre».
La dirigente de Sumar subrayó el fuerte impacto territorial de estos procesos en la comunidad gallega, especialmente en zonas ya castigadas por la pérdida de tejido productivo. «Hablamos de la destrucción de empleo cualificado, de la pérdida de población joven y de la condena al olvido de territorios enteros», sentenció, señalando que la ley pretende ser una herramienta para revertir esta dinámica.
Dos pilares contra la fuga de empresas
La proposición de ley de Sumar se asienta sobre dos medidas clave para blindar el empleo y la producción:
- Freno a las deslocalizaciones extracomunitarias: La iniciativa contempla que los despidos derivados de una decisión empresarial de trasladar la actividad fuera de la Unión Europea puedan ser declarados nulos o improcedentes. Además, establece la obligación de devolver íntegramente las ayudas públicas recibidas (como subvenciones, créditos blandos o ERTE) a aquellas compañías que opten por el cierre o la mudanza en busca de mayores beneficios. «No podemos permitir que el dinero de todos financie su propia destrucción laboral», afirmó Barbero.
- Blindaje ante ventas fraudulentas de factorías: Para evitar situaciones en las que una planta se vende y acaba cerrando, la ley obligaría a presentar un plan de viabilidad que garantice la continuidad de la actividad y el empleo antes de cualquier venta. Se establecería un periodo preceptivo de negociación con la representación sindical y se reconocería a los trabajadores el derecho de tanteo y retracto para poder adquirir la empresa en caso de que el plan no se cumpla. En caso de incumplimiento, la empresa vendedora respondería de manera solidaria.
«La democracia no puede quedar en la puerta de la fábrica»
Barbero enmarcó la propuesta en el artículo 129 de la Constitución, que recoge la participación de los trabajadores en la empresa. «La democracia no puede quedar en la puerta de la fábrica; tiene que entrar dentro para decidir sobre lo que realmente importa: el futuro de nuestros pueblos y de las personas que viven en ellos», defendió.
La portavoz concluyó su intervención haciendo un llamamiento al resto de grupos parlamentarios para que voten «del lado de la gente trabajadora y de la industria responsable», advirtiendo de que quien se oponga a esta iniciativa estará votando «en contra de la protección del empleo y del futuro industrial de territorios como Galicia». La iniciativa se votará en los próximos días, en un contexto de creciente preocupación por la reestructuración industrial en diversas comunidades autónomas.

