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El colapso se produjo anoche entre las puertas del Carmen y de Santiago. Las fuertes lluvias y un aparente deterioro previo de la mampostería, con vegetación enraizada, apuntan como causas probables
Un trozo de la historia de Lugo, y de la humanidad, se vino abajo anoche. La Muralla Romana, símbolo universal de la ciudad y Patrimonio de la Humanidad desde el año 2000, sufrió hacia las 23:30 horas de este sábado un derrumbe de considerables dimensiones en su cara interior, concretamente en el tramo comprendido entre las puertas del Carmen y de Santiago.
Un importante fragmento de la parte superior del adarve y de la muralla interior se desplomó sobre el paseo peatonal interior. Afortunadamente, no se han registrado heridos. El área afectada permanece cerrada al público este domingo a la espera de una evaluación técnica en profundidad.
Las primeras hipótesis apuntan a las continuas borrascas que han azotado Galicia en las últimas semanas como el desencadenante inmediato del colapso. La persistente lluvia y la saturación de agua en los materiales podrían haber terminado por vencer la resistencia de la estructura milenaria en un punto ya de por sí debilitado.

Y es que el derrumbe no parece ser un hecho fortuito que afecte a un tramo en perfecto estado. Imágenes y un vídeo obtenidos por este periódico hace aproximadamente dos meses muestran un estado de mantenimiento preocupante en esa zona exacta. En las fotografías se pueden observar con claridad plantas e incluso pequeños arbustos y árboles que habían echado raíces en las juntas y grietas de la mampostería romana y de las sucesivas reconstrucciones. El crecimiento de esta vegetación, cuyas raíces ejercen presión y retienen humedad, es uno de los enemigos históricos de las estructuras de piedra y un indicador de falta de conservación preventiva.
El suceso ha causado conmoción en la ciudad. La Muralla de Lugo, con sus más de 2 kilómetros de perímetro completo, es no solo el principal atractivo turístico, sino el corazón identitario de la urbe. Este derrumbe pone sobre la mesa el debate recurrente sobre la conservación y financiación destinada al mantenimiento del monumento. Mientras se aguardan las conclusiones de los expertos, muchos lucenses y amantes del patrimonio se preguntan si este aviso en forma de colapso servirá para impulsar un plan de conservación más exhaustivo y dotado de recursos para la joya arquitectónica que defendió la Lucus Augusti romana. El equilibrio entre la naturaleza y la piedra milenaria parece haberse roto, por un momento, en la noche del sábado.

