24/06/2026

Un triple cruel fulmina al Breogán en el peor momento posible: ganó tres cuartos, pero perdió la guerra en el último (97-99)

Los de Casimiro dominaron durante 30 minutos, llegaron a tener 13 puntos de renta, pero un descalabro defensivo en el cuarto final y un triple sobre la bocina de Aaron Best dejaron al Pazo helado. Aranitovic, Alonso y Andric fueron las excepciones en un día gris para Cook y Brankovic

Duele más cuando lo tenías casi hecho. Duele más cuando fuiste superior durante tres cuartos, cuando el Pazo Dos Deportes ya olía a victoria y cuando la afición celeste se frotaba las manos con la celebración. Pero el baloncesto, a veces, es un deporte cruel. Y esta vez, el verdugo fue el MoraBanc Andorra, que asaltó Lugo con un triple de Aaron Best a falta de un segundo (97-99) para mantener vivo su sueño de la ACB y alargar una agonía que el Río Breogán quiso, pero no supo, sentenciar.

El partido fue un espejismo. Durante tres cuartos, el Breogán fue un equipo serio, fiable, con las ideas claras. Mandó en el marcador desde el inicio (20-19, 28-26, 29-21) y llegó a alcanzar una máxima renta de 13 puntos (74-61) en el tercer periodo. El Pazo rugía. Pero entonces llegó el cuarto maldito: un 20-33 en el último acto que lo cambió todo. La defensa se evaporó, las ayudas no llegaron y la paciencia del Andorra encontró su recompensa.

Lo mejor: un tridente de lujo en medio del naufragio

En un día para olvidar colectivamente, hubo tres hombres que se negaron a bajar los brazos. Aranitovic, Alonso y Andric fueron la única luz en la oscuridad. Aranitovic fue el mejor valorado Francis Alonso y Andric con muñeca caliente desde el perímetro. Porque el resto…

Lo peor: la sombra de Cook y un Brankovic irreconocible

La afición breoganista se pregunta: ¿dónde estaba Cook? El escolta, habitualmente un puñal en ataque, pasó desapercibido en un partido donde se le echó mucho de menos. Y la ausencia más dolorosa fue la de Brankovic. El pívot croata, acostumbrado a ser un martillo en la zona y un reboteador voraz, firmó una de sus actuaciones más discretas. Ni su intimidación ni su liderazgo defensivo aparecieron. Y cuando tus dos referencias fallan, el equipo se resiente.

El golpe definitivo: McKoy irrumpe, Best castiga

El Andorra lo sabía. Sin baloncesto vistoso, pero con una fe inquebrantable, creyó hasta el final. La irrupción de McKoy en el último cuarto fue un vendaval. Triples, robos, intensidad… él solito revolvió el partido. Pero la guinda la puso Aaron Best. Con el marcador 97-96 y 20 segundos por jugar, el Andorra tuvo una paciencia infinita. Movieron el balón, esperaron, y encontraron a Best completamente solo en la esquina. Triple. Silencio en el Pazo. Aún quedaba un segundo, pero el último suspiro de Francis Alonso se estrelló contra el aro.

Fuente: acb.com

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