El Grupo Municipal Popular presenta una propuesta presupuestaria de 367.000 euros para conectar el barrio de la Ponte con San Froilán, atendiendo una demanda vecinal histórica, y reclama fondos urgentes para reparar el emblemático puente
El barrio de la Ponte, una de las entradas históricas a la ciudad por la antigua vía de Santiago, podría ver por fin atendida una de sus reivindicaciones más antiguas: un itinerario peatonal y ciclista seguro que una el núcleo urbano con el cementerio de San Froilán. El Grupo Municipal del Partido Popular llevará al próximo Pleno una iniciativa para que el Ayuntamiento destine 366.952 euros en los Presupuestos de 2026 a la construcción de una acera-bici de 1.250 metros de longitud y 2 metros de ancho en el tramo comprendido entre el cruce de As Regas y el Rego do Espiño.
La portavoz popular, Elena Candia, y el viceportavoz, Ramón Cabarcos, presentaron este viernes a los vecinos el proyecto técnico, que contempla la ejecución de un único vial seguro sobre una de las cunetas de tierra existentes. “Es una cuestión de seguridad, movilidad y dignificación de una entrada a Lugo que ha recuperado tráfico desde la apertura del nuevo acceso a la A-54”, defendió Candia. La mejora, según argumentan, solucionaría el riesgo actual que afrontan peatones y ciclistas en un trayecto muy utilizado.
El «maltrato» a un símbolo: la Ponte Romana, a oscuras y en desprendimiento
Sin embargo, la propuesta popular va más allá de la nueva acera-bici y pone el foco en el estado de abandono de un símbolo patrimonial: la Ponte Romana. Los populares solicitarán una partida específica y urgente para reparar las piedras desprendidas de los tajamares, un problema conocido desde hace años y aún sin solución. Critican con dureza la inacción del gobierno local (PSOE y BNG), recordando que en los presupuestos de 2025 se incluyó una partida genérica para esta obra, con el compromiso de ejecutarla en el verano de 2024, luego pospuesta al de 2025. “La realidad es que vamos camino del verano de 2026 y no han hecho nada”, denunció Cabarcos.
El abandono, señalan, es doble: el puente lleva años sin su iluminación ornamental, sumiendo en la oscuridad un elemento clave del patrimonio y la identidad del barrio. “Es una situación incomprensible. Un símbolo de la ciudad debería estar cuidado, mantenido y puesto en valor”, lamentó la portavoz.
Las demandas vecinales: seguridad vial, mantenimiento y servicios básicos
En el encuentro con los residentes de la Estrada Vella de Santiago, los populares recogieron un amplio listado de necesidades urgentes que van más allá del proyecto estrella. La falta de seguridad vial es una preocupación constante. Por ello, proponen la elaboración de un Plan Integral para la zona que incluya:
- Calmado de tráfico, especialmente en la altura de las Arieiras.
- Mejora de la señalización, con la instalación de señal vertical en la peligrosa curva de salida de Gasóleos Verín, donde la escasa visibilidad ha provocado varios accidentes.
- Refuerzo del alumbrado público general y, de manera prioritaria, la recuperación de la iluminación ornamental de la Ponte Romana.
- Limpieza periódica de maleza.
Los problemas de infraestructura básica también son acuciantes. Los vecinos denuncian reventones frecuentes en la red de agua y la lentitud en las reparaciones, así como la falta de saneamiento en algunas calles colindantes. Entre las peticiones concretas trasladadas al PP figuran la instalación de una marquesina de autobús en la esquina de Álvaro Cunqueiro con la Estrada Vella de Santiago, y la ejecución definitiva de la red de saneamiento pendiente en varias vías.
Un pulso presupuestario y una promesa de vigilancia
La iniciativa del PP sitúa así en el centro del debate político local la situación del barrio de la Ponte y su acceso. Con la vista puesta en la discusión de los presupuestos municipales para 2026, los populares convierten esta batería de actuaciones en una cuestión de compromiso con la periferia y con el patrimonio. El mensaje a los vecinos es claro: llevarán su voz al Pleno y exigirán partidas concretas, no promesas genéricas. La pelota, a partir de ahora, estará en el tejado del gobierno tripartito, que deberá responder si asume o no estas demandas históricas en sus cuentas del próximo año. El barrio de la Ponte, y su puente romano a oscuras, esperan una respuesta.

