22/08/2026

Un hogar en el rural: las casas del mayor, un recurso esencial para cuidar personas y revitalizar aldeas

La Xunta apuesta por este modelo pionero de atención cercana y gratuita, con una nueva orden de ayudas abierta hasta el 27 de agosto para seguir ampliando una red que ya cuenta con 25 centros en la provincia de Lugo

El paisaje verde y salpicado de pequeñas aldeas que caracteriza el rural gallego esconde, a veces, una realidad silenciosa: la soledad no deseada de las personas mayores y la dificultad de las familias para compatibilizar el cuidado de sus abuelos con la vida laboral. Frente a este desafío, las casas del mayor surgen como una solución que va más allá de la simple atención: son una línea de vida que teje comunidad, genera empleo y mantiene vivos los núcleos rurales.

Esta tarde, el delegado territorial de la Xunta en Lugo, Alfonso Villares, visitó dos de estos recursos en Riotorto —las casas del mayor Pobo de Miranda I y II— para poner en valor un modelo que la Administración autonómica considera «pionero y esencial». Acompañado por el alcalde de la localidad, Clemente Iglesias, Villares conoció de primera mano la atención que reciben las personas usuarias y conversó con ellas sobre las actividades diarias que realizan, desde talleres de memoria hasta juegos de mesa que fomentan la convivencia.

Una atención de «proximidad» con cinco plazas por centro

La clave del éxito de estas instalaciones, según explicó el delegado, está en su escala reducida y en su integración en el entorno. Con un máximo de cinco plazas por centro, las casas del mayor ofrecen un servicio de atención diurna totalmente gratuito, adaptado a las necesidades específicas de cada persona. «Permitimos que nuestros mayores permanezcan en su entorno habitual, manteniendo sus vínculos familiares y sociales, algo fundamental para su bienestar emocional y su autonomía», subrayó Villares.

Este modelo, impulsado por la Xunta, nació precisamente para dar respuesta a las peculiaridades del territorio gallego: la dispersión geográfica y el progresivo envejecimiento de la población. Frente a las grandes residencias, las casas del mayor apuestan por la personalización y por el cuidado casi familiar, lo que las convierte en un recurso muy valorado tanto por los usuarios como por sus allegados.

Una apuesta clara contra el reto demográfico

Pero la importancia de estos centros trasciende el ámbito asistencial. Villares hizo hincapié en su papel estratégico para hacer frente al reto demográfico que azota las zonas rurales. «No solo hablamos de cuidados, hablamos de conciliación para las familias y, además, de creación de empleo local. Las casas del mayor suponen una oportunidad laboral para autónomos y cooperativas, contribuyendo a fijar población y a dinamizar la economía de las aldeas», destacó.

En este sentido, recordó que la Xunta tiene abierto hasta el próximo 27 de agosto el plazo para solicitar las ayudas destinadas a la creación de nuevas casas del mayor. Estas subvenciones están dirigidas a personas físicas que se establezcan como autónomas o a cooperativas de trabajo asociado que quieran poner en marcha estos centros. El objetivo es seguir ampliando una red que ya ha demostrado su efectividad.

Datos que avalan el modelo

La provincia de Lugo es un claro ejemplo del crecimiento de esta iniciativa. Actualmente, cuenta con 25 casas del mayor distribuidas en 16 municipios, lo que supone una red sólida de atención cercana que llega a puntos donde otros servicios no podrían mantenerse.

La visita a Riotorto sirve como escaparate de lo que estas instalaciones significan para la vida diaria de las personas. Allí, los usuarios no son solo «atendidos», sino que forman parte de una pequeña comunidad que comparte la comida, las conversaciones y el tiempo. Es, en definitiva, un hogar dentro del hogar, que permite que nadie se sienta solo en su propio país.

La Xunta reitera así su compromiso con una Galicia que cuida de los suyos, sin olvidar a nadie por el camino. Las casas del mayor son la prueba de que el rural tiene futuro, y ese futuro se construye con acompañamiento, calidez y oportunidades.