El espacio, puerta de entrada para los turistas que visitan el monumento Patrimonio de la Humanidad, permanece clausurado por un problema de infestación del que el Ayuntamiento tenía constancia desde hace semanas, según consta en informes internos
El Centro de Interpretación de la Muralla Romana de Lugo, un equipamiento clave para entender la historia y el valor del emblemático monumento declarado Patrimonio de la Humanidad, lleva días cerrado al público. La causa: una grave plaga de roedores que ha obligado al cierre preventivo de un espacio que debería ser la principal tarjeta de visita cultural y turística de la ciudad.
La clausura se produce además en un momento simbólico, mientras la ciudad conmemora el 25º aniversario de la declaración de la Muralla como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, una paradoja que no ha pasado desapercibida.
El problema no es nuevo ni surgió de imprevisto. Un parte de incidencias fechado el 15 de octubre ya alertaba de la reaparición de “mucho ruido de ratas” y de “nuevos agujeros” en el edificio. La alarma no fue atendida con la contundencia necesaria. Una revisión posterior, efectuada el 17 de noviembre, volvió a confirmar la presencia activa de los roedores, lo que demuestra la persistencia del problema y la falta de una solución efectiva por parte de los servicios municipales.
El cierre deja en evidencia no solo este problema de salubridad, sino un conjunto de deficiencias que aquejan al centro. Fuentes internas y visitas técnicas han constatado un estado de deterioro que va más allá de la infestación:
- Recursos inoperativos: Gran parte de los medios digitales y recursos interactivos, esenciales para la experiencia museística moderna, están fuera de servicio desde hace tiempo, sin actualización ni mantenimiento.
- Seguridad comprometida: La situación es especialmente grave en materia de seguridad. El sistema contra incendios está desactivado desde 2020 y el edificio carece de alarma antiincendios. Además, las luces de emergencia no funcionan en ninguna de sus plantas.
- Mantenimiento paralizado: La última revisión del sistema de climatización data de 2023, arrastrándose una avería en la extracción de humos. La iluminación expositiva también se resiente, con numerosos focos fundidos sin reponer.
Este panorama convierte al centro, que comparte edificio con la oficina de turismo, en un espacio no solo cerrado, sino con importantes carencias que afectarían a su reapertura incluso una vez controlada la plaga.
La respuesta política
Ante esta situación, la oposición municipal, encabezada por el Partido Popular, ha alzado la voz. El concejal Agustín Gallego ha utilizado este caso como ejemplo de lo que califica como un «modelo de gestión deficiente» del gobierno local (PSOE-BNG). «Esto resume a la perfección un gobierno que no cuida lo que es de todos. Son incapaces de garantizar el mantenimiento básico de una sala que explica la esencia de nuestra Muralla», afirmó Gallego.
Más allá de las acusaciones políticas, el concejal popular puso el foco en un problema que, asegura, es extensivo a otros museos municipales. Desde el Grupo Municipal del PP se exige al equipo de gobierno una revisión técnica integral de todos los equipamientos y la puesta en marcha de un plan de mantenimiento preventivo y calendarizado que evite que otros espacios culturales sigan la misma deriva.
Mientras, la imagen de Lugo como ciudad volcada en su patrimonio se resiente. El cierre de su principal centro de interpretación en un año emblemático deja a turistas y visitantes sin un recurso fundamental para comprender la importancia de la Muralla, plantea serias dudas sobre la gestión de los equipamientos culturales y obliga a una reflexión urgente sobre la prioridad que se otorga a la conservación y promoción del legado histórico de la ciudad.

