El nombramiento del responsable de Recursos Humanos en el Concello de Lugo, hermano de la jefa de gabinete del alcalde, pone de relieve las complejas dinámicas de poder y la frágil coalición que sostiene al gobierno municipal, en un año clave de cara a las próximas elecciones
Miguel Fernández, el tercer alcalde del actual mandato del PSOE en Lugo, ha realizado un movimiento estratĂ©gico que va más allá de la mera gestiĂłn administrativa. El BoletĂn Oficial de la Provincia (BOP) ha hecho pĂşblico el nombramiento del nuevo responsable de la DirecciĂłn General de Recursos Humanos, que resulta ser hermano de Olga Louzao, jefa de gabinete del regidor y antigua militante de la desaparecida formaciĂłn Ciudadanos. Este nombramiento se produce en un momento crĂtico para el Concello, inmerso en serios problemas con el personal: expedientes a funcionarios, acusaciones de acoso laboral y un nĂşmero significativo de vacantes sin cubrir.
Sin embargo, la trascendencia de esta designaciĂłn es fundamentalmente polĂtica. Miguel Fernández llegĂł a la alcaldĂa de manera no prevista, tras la marcha de Lara MĂ©ndez al Parlamento de Galicia y el trágico fallecimiento de Paula Alvarellos. Su posiciĂłn nunca fue la de un candidato elegido por los nĂşcleos de poder dentro del PSOE lucense, tradicionalmente orbitando alrededor del secretario general de Galicia, JosĂ© RamĂłn GĂłmez Besteiro, y de la propia Lara MĂ©ndez.
La doble batalla: internas y la coaliciĂłn
Con la mirada puesta en 2027, en el prĂłximo año comenzará a definir la precampaña y las candidaturas, Fernández se encuentra en una posiciĂłn de doble vulnerabilidad. Por un lado, dentro de su partido, su nombre no suena como el Ăşnico posible para revalidar la alcaldĂa. Nombres como el de la concejala Ana González Abelleira han circulado como una alternativa interna, lo que obliga al actual regidor a consolidar un equipo de gobierno y una red de lealtades a su medida para blindar su posiciĂłn.
Por otro lado, y quizás más decisivo, está su relaciĂłn con el socio de gobierno, el BNG. El Partido Socialista no ha logrado gobernar con mayorĂa absoluta en Lugo desde la era de JosĂ© LĂłpez Orozco, y todas las encuestas descartan esa posibilidad. La necesidad de coaliciĂłn es, por tanto, una realidad estructural. La historia reciente de la polĂtica lucense y comarcal es aleccionadora: la opiniĂłn y el apoyo del bloque nacionalista han sido condicionantes clave para definir quiĂ©n ostentaba la candidatura socialista, tanto en la capital como en ayuntamientos como el de A Fonsagrada, donde la aritmĂ©tica electoral obliga a un entendimiento permanente.
Esta dependencia convierte en un ejercicio de alta tensiĂłn la gestiĂłn diaria con el BNG. En los Ăşltimos meses, las diferencias pĂşblicas entre ambos socios se han multiplicado, especialmente en asuntos como los pagos a proveedores y la polĂtica fiscal. Cualquier movimiento del alcalde es, por tanto, examinado bajo la lupa de cĂłmo afecta al equilibrio de la coaliciĂłn.
Una jugada en clave interna y de coaliciĂłn
El nombramiento de Olga Louzao y ahora de su hermano debe interpretarse en este contexto de doble frentes. Es, en primer lugar, una consolidaciĂłn del cĂrculo más prĂłximo al alcalde, una forma de crear una estructura de confianza ajena a las corrientes tradicionales del PSOE local. Pero tambiĂ©n es un mensaje de control hacia el socio de gobierno: demostrar que el equipo de Fernández tiene las riendas administrativas y pretende resolver los crĂłnicos problemas de personal que lastran la gestiĂłn municipal.
No obstante, el riesgo es evidente. Este tipo de movimientos, percibidos como de «puertas giratorias» o nepotismo, pueden generar desgaste ante la opiniĂłn pĂşblica y, lo que es más delicado, proporcionar argumentos a sus crĂticos internos dentro del PSOE y a sus socios del BNG, quienes podrĂan cuestionar la idoneidad de los nombramientos por criterios de mĂ©rito y capacidad.
En definitiva, lo que a simple vista es un cambio en un cargo tĂ©cnico, es en realidad un sĂntoma de la precaria situaciĂłn polĂtica del alcalde Miguel Fernández. Un regidor que, llegado por circunstancias extraordinarias, libra una batalla simultánea por asegurar su liderazgo ante su partido y por mantener una coaliciĂłn de gobierno sin la cual su mandato se verĂa irremediablemente comprometido. El camino hacia 2027 se presenta, asĂ, lleno de más movimientos estratĂ©gicos donde la gestiĂłn y la polĂtica irán, una vez más, de la mano.

