
La renuncia de una concejala de gobierno desnuda la fragilidad del bipartito y las guerras internas en el PSOE
El gobierno bipartito de PSOE y BNG en el Ayuntamiento de Lugo ha entrado en una fase crítica tras la decisión de la concejala socialista María Reigosa de abandonar todas sus competencias de gobierno. Aunque conservará su acta de concejala en el pleno, su salida del equipo ejecutivo supone un duro revés para el alcalde, Miguel Fernández, y evidencia las profundas fisuras que recorren tanto la coalición como el propio Partido Socialista.
Reigosa, que tomó posesión como concejala en octubre pasado para sustituir al fallecido Pablo Permuy e ingresó en el equipo de gobierno hace apenas un mes –tras una remodelación–, ha alegado para su marcha la «ya difícil compatibilidad con su labor profesional», sumada a una «falta de medios y discrepancias a la hora de organizar el trabajo y de hacer contratos». Un plazo corto, pero suficiente para constatar, según sus palabras, la inviabilidad de su labor.
Gobierno al límite y tensiones en la coalición
Su decisión deja al gobierno municipal en una situación de extrema debilidad. La coalición se mantiene con una mayoría ajustadísima, donde la ausencia o el voto en contra de cualquier miembro puede tumbar iniciativas clave. Pero más allá de la aritmética, el movimiento de Reigosa pone de relieve las «graves fisuras» que, según fuentes municipales, existen entre los máximos representantes del bipartito: el alcalde socialista, Miguel Fernández, y el portavoz del BNG, Rubén Arroxo.
Esta inestabilidad genera creciente desasosiego entre los vecinos y hace que muchos votantes socialistas miren con nostalgia la etapa de José López Orozco, el último alcalde del PSOE que gobernó con mayoría absoluta y estabilidad. Su apartamiento de la alcaldía, orquestado –según críticas internas– por las condiciones del BNG y con la complicidad del entonces líder provincial y actual secretario general del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, sigue siendo una herida abierta en el socialismo lucense. Una táctica que, recuerdan, se aplicó poco después en el concello de Fonsagrada.
La batalla interna socialista: sondeos y sombras
Sin embargo, los socialistas de Lugo no necesitan mirar a sus socios para encontrar el origen de sus problemas. Dentro del propio PSOE local crecen las dudas sobre la idoneidad de Miguel Fernández como candidato a revalidar la alcaldía en 2027. En las últimas semanas, se han intensificado los movimientos y sondeos internos para valorar su sustitución. Si días atrás se barajaba el nombre de Ana González Abelleira, ahora se suma a esos tanteos el de Jorge Bustos.
Estas maniobras, presentadas por algunos como meros «sondeos internos», reflejan un malestar profundo y una guerra fría de cara a las próximas elecciones municipales. Un conflicto que se extiende al ámbito del personal funcionario, donde el alcalde está realizando movimientos de cargos en su entorno más reducido, como ya publicó este medio, lo que aumenta la tensión en la casa.
Besteiro y Méndez, en el punto de mira
En el trasfondo de esta tormenta política, para una parte significativa de la militancia, aparece de manera inexorable la figura de José Ramón Gómez Besteiro. El líder gallego del PSOE, y en su defecto su «brazo ejecutor», la ex alcaldesa de Lugo Lara Méndez, son señalados por estos sectores como grandes responsables de la situación de inestabilidad que vive la ciudad. Se les acusa de haber priorizado acuerdos con el BNG y control interno sobre la cohesión y la fortaleza del proyecto socialista en la capital.
La marcha de Reigosa del gobierno, pero no del pleno, garantiza momentáneamente la supervivencia numérica del bipartito. Sin embargo, deja al descubierto un equipo fracturado, un socio coaligado descontento y un partido, el PSOE, sumido en una lucha sorda por el poder futuro. Los vecinos de Lugo asisten a una crisis de gobierno que, lejos de apaciguarse, promete nuevos y convulsos movimientos en un horizonte político cargado de incertidumbre. La añoranza por épocas de mayor estabilidad no hace más que crecer a la sombra de un consistorio en crisis.
