15/01/2026

Lugo, entre la incompetencia y la mala fe: el BNG hunde la movilidad de la ciudad

Las críticas del PP apuntan a una gestión basada en la «improvisación» y el «bloqueo» de iniciativas, dejando a la ciudad sumida en una crisis de aparcamiento y movilidad

La movilidad en Lugo, un área cuya gestión recae en el gobierno local del Bloque Nacionalista Galego (BNG), se ha erigido en uno de los problemas crónicos y más acuciantes para los lucenses. Mientras la ciudad lucha por encontrar plazas de aparcamiento y mejorar la circulación, la oposición del Partido Popular acusa al ejecutivo nacionalista de navegar a la deriva, instalado en la improvisación y la confrontación política con la Xunta, en lugar de en la búsqueda de soluciones efectivas.

El último episodio de esta pugna se centra en la zona de Fontiñas. El BNG ha anunciado recientemente una enmienda a los presupuestos autonómicos para 2026 con el fin de construir un aparcamiento disuasorio en el solar de la calle Primavera. Sin embargo, lejos de ser recibido como una buena noticia, el Partido Popular ha tachado la propuesta de «improvisada» y una «muestra más» de la falta de proyecto real del gobierno local.

“En vez de ofrecer soluciones, el BNG va a golpe de improvisación”, denunciaron fuentes populares, quienes recordaron la paradoja que supone que la formación nacionalista vote en contra de una iniciativa idéntica cuando era el PP quien la proponía. “Votan en contra cuando se lo pedimos y bloquean cuando los hacemos”, esgrimieron, en una clara alusión al rechazo del BNG en septiembre de 2023 a una propuesta popular para crear un aparcamiento disuasorio en esa misma finca municipal.

Una Gestión Marcada por las Contradicciones y el Bloqueo

La crítica no se detiene en la aparente contradicción. Los populares subrayan que el BNG, teniendo «recursos, competencias y conociendo las necesidades de la zona», las negó durante años. Mientras, los vecinos de Fontiñas han visto cómo solares municipales como el de la calle Primavera permanecían abandonados, «llenos de maleza, roedores y en un estado de insalubridad evidente», obligándoles a utilizar ese espacio en condiciones precarias.

Pero el caso de Fontiñas es solo la punta del iceberg de una crisis de movilidad más amplia. El PP señala que la paralización del aparcamiento de la Avenida de Breogán es el ejemplo más claro del bloqueo sistemático. Se trata de una infraestructura ya completamente finalizada y pagada por la Xunta de Galicia, pero que el gobierno local del BNG impide que abra sus puertas al público, manteniendo inutilizada una dotación clave para descongestionar el tráfico en la ciudad.

El Barco a la Deriva de la Movilidad en Lugo

Esta sucesión de eventos pinta un panorama desolador para los lucenses. La consecuencia directa, según la oposición, es que «Lugo sigue teniendo necesidades reales de aparcamiento, consecuencia de una nefasta política de movilidad —de la que el BNG es responsable—».

La narrativa del PP es contundente: después de años de abandono, los nacionalistas «llegan tarde, sin proyecto y sin rumbo». Lo definen como «un barco a la deriva que improvisa y confronta con la Xunta en lugar de gobernar».

Mientras el debate político se encona, los ciudadanos de Lugo continúan a la espera de soluciones reales para un problema que afecta a su día a día. La gestión de la movilidad, bajo la responsabilidad del BNG, se consolida así no solo como uno de los principales quebraderos de cabeza para los vecinos, sino también como el campo de batalla político donde se decide el futuro de la comodidad y la funcionalidad de la ciudad.

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