Los residentes y el Club Fluvial de Lugo llevan años soportando reventones constantes en tuberías obsoletas, mientras denuncian que fondos ya consignados para la renovación fueron desviados a otras zonas
“Es vivir con la incertidumbre constante de si hoy abrirás el grifo y saldrá agua”. Así describe una vecina de la calle Fermín Rivera en el barrio de la Ponte, la situación que afecta a decenas de familias y a la sede del Club Fluvial de Lugo desde hace años. Una red de abastecimiento de agua en estado crítico, con tuberías obsoletas que sufren reventones de manera recurrente, genera un goteo continuo de cortes en el suministro que ha colmado la paciencia de los afectados.
El problema no es nuevo, pero su frecuencia se ha intensificado. Según datos de la Asociación de Vecinos San Lázaro, en los últimos seis meses se han registrado al menos nueve averías graves, cada una de las cuales ha dejado sin agua a la zona durante horas, y en ocasiones, más de un día. “Cada vez que llueve con intensidad o hay un cambio brusco de temperatura, tememos lo peor. Las tuberías son antiguas y están muy deterioradas”, explican vecinos del barrio.

Impacto en la vida diaria y en el deporte
Las consecuencias van más allá de la simple molestia. Los cortes afectan a la actividad diaria de las familias, pero también impactan de lleno en el Club Fluvial de Lugo, cuyas instalaciones se ubican en esta calle. “Nuestros deportistas no pueden entrenar con normalidad, las duchas no funcionan y hemos tenido que cancelar actividades programadas.
Los vecinos denuncian un abandono histórico por parte del Ayuntamiento. Aunque la competencia es municipal, las promesas de renovación de la red se han pospuesto una y otra vez. Lo más grave, según alegan, es que existía una partida presupuestaria específica para esta obra que, finalmente, fue reasignada a otros proyectos en diferentes zonas de la ciudad.
La política se suma a la presión vecinal
Ante la inacción, la vecindad ha encontrado un aliado en el Grupo Municipal Popular. Su portavoz, Elena Candia, se reunió este miércoles con representantes del club y de la asociación de vecinos para articular una presión conjunta. “No es admisible que en 2026 una comunidad tenga que sufrir interrupciones constantes en un servicio esencial como el agua. Es una cuestión de calidad de vida y de salud pública”, declaró Candia, quien se comprometió a llevar el asunto al próximo pleno municipal y a exigir un calendario de obras “inmediato y vinculante”.
Desde el PP señalan que el caso de Fermín Rivera es emblemático de una gestión municipal reactiva, que solo actúa bajo presión. Como ejemplo, citan el éxito logrado en la cercana calle Milagrosa, donde una movilización vecinal similar, respaldada por la presión política, forzó al gobierno local a incluir la renovación del saneamiento en las obras en curso, algo que inicialmente estaba excluido.
Un precedente esperanzador: la calle Milagrosa
El caso de la calle Milagrosa se ha convertido en un rayo de esperanza para los vecinos de Fermín Rivera. Tras meses de quejas, recogida de firmas y una reclamación formal admitida a trámite por la Defensora del Pueblo, el Ayuntamiento rectificó y amplió el proyecto de obras para renovar por completo la red de saneamiento. “Demuestra que cuando los vecinos se unen y hay una voz política que amplifica su demanda, se pueden lograr cambios. Es el camino que debemos seguir ahora en Fermín Rivera”, argumenta Candia.

